A continuación el discurso de la Ministra del Trabajo:
Buenos días y muchas gracias por esta cordial invitación a participar de este evento de diálogo, discusión y análisis sobre una realidad que hoy día está en la mente de todas y todos los chilenos. La reflexión en torno a un cambio profundo al sistema de seguridad social que sí requiere nuestro país.

En Chile y además en otras economías del mundo, los sistemas de protección social hoy son un punto de conflicto entre gobiernos y su gente. Por lo mismo, y derivado de las profundas necesidades que gran parte de la ciudadanía expresó en múltiples marchas durante la primera parte del 2016, la Presidenta Bachelet anunció el impulso que el Ejecutivo le daría durante el resto de su mandato, a reformar el sistema de pensiones hacia un sistema más digno, solidario y humano.

Durante su anuncio, la Presidenta habló del fortalecimiento del carácter solidario del sistema para lo cual propuso un alza gradual de las cotizaciones a cargo de los empleadores, lo que ayudaría a crear un pilar de ahorro colectivo para aumentar las pensiones actuales y lograr más igualdad en las pensiones que reciben los trabajadores que hoy cotizan.

La primera medida que nuestro gobierno tomó en torno a esto, fue presentar el proyecto de ley para aumentar en un 10% la pensión básica solidaria. Este proyecto, que entró en vigencia solo hace 3 meses hoy beneficia a más de un millón 400 mil pensionados que reciben beneficios del Pilar Solidario.

Y me gustaría ahondar un poco más en lo que hay detrás de esto y recordar el camino que hemos recorrido para saber por dónde tenemos que seguir trabajando.

Hasta el año 1980 la seguridad social de pensiones estaba compuesta por muchas cajas, con diferentes tasas de cotización y con reglas diferentes.

Pero en muchas de ellas, había que cotizar al menos por 20 años para tener derecho a pensión. Es decir había seguridad, pero con una barrera de entrada muy alta y no era tan social..

Durante la dictadura de Pinochet, hacia 1980, se lleva a cabo una reforma de pensiones que reemplaza las cajas por cuentas individuales. Es decir, la poca seguridad social que hasta entonces existía fue reemplazada por una promesa de altas tasas de reemplazo y una menor cotización, donde la apuesta fue al crecimiento y el mercado financiero. Sin embargo, esta reforma dejaba al ciudadano sólo trabajando en su pensión.

El crecimiento del país y el desarrollo del mercado financiero nubló a muchos. Y con esto, muchos también pensaron que “Wall Street” podía lograr con un 10% lo que el país antes lograba con el 20% promedio. En ese entonces -y no nos olvidemos la OECD tenia una cotización del 20% sobre las pensiones de retiro.

Sin embargo, la realidad y el mercado funcionan de manera dispar, y la realidad del mercado del trabajo pudo más. Con esto en vista, el año 2008 la Presidenta Bachelet introdujo el Pilar Solidario, creando un sistema mixto al que el Estado introdujo algo de seguridad y algo de social a este sistema de cuentas individuales.

Nuestra memoria es muy frágil y nos olvidamos que en la Reforma del 2008 -y con la crisis Subprime adportas – la gran pelea que se dio fue si los bancos podían entrar al negocio de las AFPs. Finalmente el gobierno pudo lograr los votos necesarios para que eso no sucediera.

Muchos pensaron que esto era la reforma que le daría legitimidad al sistema y permitiera su desarrollo hacia adelante. Pero los chilenos dijeron otra cosa.

Hoy estamos aquí, ni el mercado financiero nos permitió resolver nuestro problemas del poco ahorro, ni la introducción del Pilar Solidario le dio legitimidad al sistema.

Al final del día, nuestros ciudadanos quieren contar con seguridad para su vejez. Eso es algo que entendía muy bien Bismarck cuando inventó este sistema hace más de 150 años.

Pero ¿Es posible dar seguridad si no tiene un componente social? Nosotros creemos que no. Sin embargo, me imagino que este será uno de los temas a discutir en este seminario. Pero antes, quiero dejar planteadas algunas reflexiones para analizar aquí y ahora.

Nuestro quebrado sistema de pensiones requiere de forma urgente que tenga más seguridad social. Una forma de obtener eso es con mayores niveles de solidaridad.

Una solidaridad es de los que trabajan hoy con los jubilados de AFPs. Esta solidaridad es como si mis hijos con su cotización ayudaran a pagar una mejor pensión para mí.

Y aquí es donde siento que tenemos profundas diferencias con la oposición. Ellos quieren hacer eso con los ingresos que recaudan con los impuestos. Un segundo tipo de solidaridad que se esta discutiendo es entre los que cotizan: parte del ahorro del 5% de los más ricos que trabaja irá a mejorar el ahorro de los más pobres que trabajan. Todo esto será en cuentas personales administradas por un ente público, porque estamos claros, ni un peso más a las AFPs. Esta es la primera parte del cambio que debemos generar.

Y una tercera solidaridad es entre hombres y mujeres. Para que mujeres y hombres que han ahorrado lo mismo tengan la misma pensión. Hoy eso no sucede porque las mujeres viven mas que los hombres.

La segunda parte del cambio y que como gobierno queremos enfatizar, es que una reforma debe canalizar las distintas miradas para buscar soluciones reales, responsables y sostenibles al problema de las pensiones. La Presidenta se comprometió revisar otros sistemas de pensiones para evitar distorsiones, pero aquí lo que tenemos que lograr es un cambio cultural y social.

No me gusta hablar mucho de cifras, pero quiero darles algunos datos que validan la necesidad del cambio del que hablo. Algunos estudios de la OECD sitúan a Chile como uno de los países con peor distribución de los ingresos. De hecho, somos el país #14 con el coeficiente Gini más alto del mundo.

El sistema hoy en día requiere urgentemente que tenga más seguridad social. Una forma de obtener eso es con mayores niveles de solidaridad.

Es importante que como lo hizo la presidenta durante el 2016, podamos convenir distintas miradas y experiencias de otros países, para aprender, reformar y aprovechas estos aprendizajes para luego aplicarlos a la realidad de Chile.

Hemos visto como por ejemplo en Alemania, cambios profundos y no sin riesgos económicos, sociales y políticos. En nuestro país, debemos estar conscientes de estos riesgos, y también entender que este cambio de paradigma en nuestro sistema de pensiones no será algo que podamos llevar a cabo de la noche a la mañana.

Por lo mismo como país hoy nos encontramos en un proceso de profundo debate y de reflexión frente a este tema. Y como Ministra estoy segura de que instancias como estas, conversaciones con la sociedad civil, con expertos, con el legislativo, permitirán delinear las soluciones a los problemas y deficiencias que tiene nuestro sistema de pensiones. Tenemos un gran desafío por delante.

Pero por sobre todo, debemos saber que para resolver estos desafíos, las soluciones a las que lleguemos como gobierno, como ciudadanos, como país, deben y estarán enfocadas en un acceso a una pensión digna, de calidad y de responsabilidad compartida con todas y todos los chilenos.

El acuerdo al que nos ha convocado la Presidenta Bachelet requiere mucho diálogo, voluntad, apertura y disposición de todos los actores. Esa es la invitación que les hacemos hoy. Y esperamos contar con muchos de estos eventos de diálogo para que juntos encontremos la fórmula perfecta para sanar a nuestro país de la desigualdad.

Muchas gracias.