“Las ideas se combaten con ideas. El negacionismo nos dice que las ideas se combaten con cárcel, al igual que el artículo 8 de la Constitución de Pinochet, que pretendió combatir el marxismo con represión. Voto contra el negacionismo”. Con esa frase el ex senador y ex presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, manifestó su molestia en Twitter sobre la indicación impulsada por la presidenta de la comisión de Derechos Humanos, Carmen Hertz (PC), que castiga el negacionismo de los crímenes cometidos durante el gobierno de Augusto Pinochet.

Palabras de las que rápidamente se hizo eco la parlamentaria comunista: “Todos los países decentes que han vivido en su seno la opresión sancionan la negación del genocidio o crímenes de lesa humanidad. No usemos falacias de contra argumentos”. Así el debate entre ambos se extendió en varios comentarios.

En entrevista con El Líbero, Ignacio Walker dice estar de acuerdo con el proyecto que sanciona la incitación al odio y a la discriminación contra personas. Sin embargo, es crítico de la indicación desarrollada por Hertz. Incluso, compara la iniciativa con la “ley maldita” de 1948. Y apunta a un “doble estándar”, pues nada establece en materia de delitos sobre crímenes de lesa humanidad en países como Venezuela y Cuba.

-¿Considera que la indicación que busca sancionar a quienes justifiquen, aprueben o nieguen la violación a los DD.HH entre el 73 y el 90, podría buscar establecer una verdad absoluta?

-El negacionismo es execrable, es decir, merece una severa condena porque negar por ejemplo la violación a los derechos humanos en el Chile de Pinochet, existiendo tanta evidencia al respecto, me parece realmente inaceptable. La pregunta no es si legitimar o no legitimar el negacionismo, sino que si lo que conviene es criminalizar el negacionismo. Eso es un error, es una mala solución legal porque al final al criminalizar el negacionismo -que es la expresión de una opinión o de un juicio- es victimizar a las personas que lo hacen. Hay otras formas que están en el ámbito de la educación, la cultura, de los espacios públicos, que en el fondo es el debate democrático y que son mucho más efectivas. El Museo de la Memoria es mucho más efectivo que la criminalización del negacionismo porque queda una conciencia acerca de cómo se violaron los DD.HH.

/Entrevista de Javiera Barrueto para El Líbero