La canciller alemana Angela Merkel urgió este lunes a las autoridades rusas a que lleven a cabo una investigación sobre el envenenamiento del principal líder opositor de ese país, Alexei Navalny, luego de que horas antes el hospital en el que se encuentra confirmara que presenta “trazas” de sustancias de esa naturaleza en su organismo.

En una declaración conjunta con el ministro de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, la mandataria se hace eco del diagnóstico realizado por el hospital e indica que, “en vista del papel prominente desempeñado por el Sr. Navalny en la oposición política en Rusia, se pide ahora a las autoridades de ese país que investiguen este acto al pie de la letra, y que lo hagan con total transparencia”. “Los responsables deben ser identificados y llevados ante la justicia”, agrega.

Y concluye: “Esperamos que el Sr. Navalny pueda recuperarse totalmente. Nuestros buenos deseos también van para su familia, que está pasando por una dura prueba”.

Navalny se encuentra desde la mañana del sábado en el hospital Charité, ubicado en la capital alemana, al que fue trasladado desde la ciudad siberiana de Omsk.

Además de confirmar las trazas de envenenamiento, las autoridades sanitarias indicaron en su parte del lunes que el estado del opositor es “reservado” y que “el desenlace de la enfermedad continúa siendo incierto”.

“El paciente está en una unidad de cuidados intensivos y aún está en coma inducido. Su salud es grave, pero actualmente no hay ningún peligro agudo para su vida”, dijo el hospital en un comunicado.

También explicaron que, si bien se detectaron “inhibidores de colinesterasa”, una gama de sustancias encontradas en varios fármacos, pero también pesticidas y agentes nerviosos, aún no determinaron la sustancia a la que fue expuesto. Tampoco pueden descartar secuelas a largo plazo, “en particular del sistema nervioso”.

Este agente de concepción soviética, de hecho, fue usado en el envenenamiento del ex agente doble ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia en el Reino Unido en 2018, según aseguró en su momento el gobierno inglés. Tanto él como su hija batallaron varias semanas por su salud, pero pudieron sobrevivir.

Por el caso, dos presuntos agentes rusos, Alexandre Petrov y Ruslan Boshirov, sospechosos del ataque, aseguraron que viajaron a la remota localidad de Salisbury como un viaje de turismo, para visitar la “célebre catedral” de la ciudad, “conocida en todo el mundo”. Putin los defendió: “Son civiles. Les aseguro que no hay nada criminal”.

El entorno Navalny creen que el té que bebió antes de abordar un vuelo el jueves -lo único que consumió ese día antes de comenzar a mostrar síntomas- estaba envenenado y que el Kremlin está detrás de su enfermedad y del retraso en su traslado a Alemania, concretado el sábado luego de ser dilatado durante varias horas. Este lunes, los médicos rusos que lo trataron declararon no haber encontrado ninguna sustancia sospechosa.

“Cuando fue admitido en el hospital, Alexei Navalny fue sometido a pruebas para detectar una vasta cantidad de sustancias narcóticas, sintéticas, psicodélicas y medicinales, incluyendo inhibidores de colinesteresasa”, dijo a medios rusos el jefe de toxicología del Hospital N°1 de Omsk, donde Navalny fue tratado en Rusia. “Los resultados fueron negativos”, aseguró.

En contraste, el entorno de Navalny remarcó que el informe de la institución alemana confirmó sus sospechas iniciales. “Ahora, nuestras afirmaciones han sido confirmadas por los análisis de laboratorios indepenidentes. El envenenamiento de Alexéi ya no es una hipótesis sino un hecho”, expresó en Twitter la portavoz del opositor, Kira Yarmish.

Las mismas voces sospechan que la reticencia de las autoridades rusas de autorizar el traslado inmediato escondió la intención de ganar tiempo para que la posible sustancia se disolviera y no pudiera ser identificada.

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