El pasado tres de enero nos enteramos de una misión sin precedentes: China lograba llegar al otro lado de la Luna con una sonda y entablar comunicación con la Tierra. Dicha sonda, llamada Chang’e 4, ya está realizando investigaciones.

Tal como nos comentó el profesor Marcos Díaz Quezada, cabeza el satélite chileno Suchai I, conseguir una comunicación en el lado oscuro de la Luna no es tarea fácil . Por ello, es tan meritoria la hazaña de China.

Sin embargo, la sonda china Chang’e 4 comenzó a realizar investigaciones científicas con la ayuda tecnológica de distintos países. La Administración Nacional del Espacio de China (ANEC) informó que se puso en funcionamiento el detector de radiación de neutrones, diseñado por Alemania, el cual está abordo del módulo lunar, así como el detector de átomos neutros, desarrollado por Suecia, que está en el vehículo explorador.

Según explica el periódico mexicano Milenio, la información que estos aparatos consigan recopilar se enviará a la Tierra a través del satélite Queqiao, crucial en toda esta misión para generar la comunicación.

En este marco, Chang’e 4 también transporta un aparato de medición de radio de baja frecuencia desarrollado por científicos holandeses, así como una fuente de calor de radioisótopos, creado en colaboración entre China y Rusia.

¿Una fuente de calor? Exacto. Esta ayudará a que la sonda china soporte las frías noches lunares, de una duración de 14 días terrestres, durante las que las cuales la temperatura puede caer hasta los -180 grados centígrados, explicó el mismo medio.

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