Registrar un día de lo que ocurre en Venezuela, da la idea de la desgarradora crisis que vive el país. Hay problemas que se han hecho permanentes, por ejemplo, el suministro de combustible, que mantiene a miles de personas en horas y días de cola en las estaciones de servicio, esperando surtirse en algún momento. Los servicios básicos son caóticos: agua y gas doméstico, que en algunos sitios pasan meses sin recibir. Pretender tener electricidad regular o acceso a buen Internet o comunicaciones telefónicas, es un lujo. Hablamos de la vida cotidiana sin posibilidades de que la población en general aspire a recibir atención en centros hospitalarios bien dotados o contar con ingresos dignos para adquirir alimentos.

Tomamos el registro que hizo la organización FundaRedes, a través de su Red de Activistas en el país y su Observatorio de DDHH en cuatro estados fronterizos de Venezuela, del monitoreo el martes 28 de julio, en el marco de la contingencia, identificando, registrando y documentando el contexto de derechos humanos y sus vulneraciones derivadas de la pandemia ocasionada por COVID -19.

El primer elemento para destacar son las Restricciones para acceder a los alimentos y servicios básicos en tres estados con características similares en cuanto a clima de temperaturas muy altas: Zulia, Falcón y Bolívar.

En el fronterizo estado Zulia, habitantes del barrio Milagro Sur en el municipio San Francisco, denunciaron la crisis por la deficiencia de los servicios básicos. “Manifiestan vivir con escasez de agua y gas, con constantes cortes eléctricos y ausencia de aseo urbano”.

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