Vladímir Putin envió soldados para investigar el derrumbe de una montaña ubicada en una región remota de Siberia. Lugareños creen que el hecho fue provocado por el aterrizaje de una nave espacial de origen extraterrestre.

Cualquiera sea la causa, el evento provocó una caída de rocas masiva que bloqueó el cercano río Bureya y dejó a varias aldeas en riesgo de inundación. Se movió tanta roca que llenaría 13,600 piscinas de tamaño olímpico, dicen expertos. Mientras tanto, la caída de 34 millones de metros cúbicos de escombros dejó un corte en una montaña que podría tragar toda el agua utilizada si todos los estadounidenses se ducharan al mismo tiempo.

El ejército ruso ha sido enviado a la escena para tratar de averiguar qué causó el evento catastrófico y mover un montículo de roca de 525 pies de altura, que ha bloqueado sustancialmente el Bureya, con una aldea en las regiones de Khabarovsk y Amur en riesgo de inundación.

Los militares han sido encargados de “mover la montaña”, usando explosivos y equipos para permitir que el agua fluya nuevamente.

Pero los expertos han advertido que la roca cercana está fracturada y no se descarta un segundo derrumbe gigantesco.

Una fuente del ministerio de defensa dijo que un grupo de especialistas está en camino “para realizar trabajos de reconocimiento” en el sitio, donde las rocas cayeron aproximadamente 1,280 pies sobre el fondo del valle.

La fuente agregó: “Dado el tamaño significativo del deslizamiento de tierra, las unidades de ingenieros y fuerzas ferroviarias con equipo especial, así como la aviación del ejército y el transporte, participarán en la limpieza de la roca”.

Se están elaborando planes para la evacuación de 400 personas de las aldeas de Chekunda, Ust-Urgal y Elga.

Una encuesta local en el este de Rusia sugirió que más del 33 por ciento creía que un OVNI era la causa.

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