El lunes, en una declaración frente a los distintos medios de comunicación acreditados en La Moneda, la Presidenta Michelle Bachelet se refirió extensamente a la bomba política que el día anterior había detonado La Tercera, al dar a conocer que Sofía Henríquez, hija de la Mandataria, era propietaria de un terreno de 5.000 m2 en la comuna de La Higuera, a 12 kilómetros de donde se emplazaría el proyecto minero Dominga, que fue rechazado hace pocos días por el gobierno regional de Coquimbo tras un empate dirimido por el intendente.

Visiblemente emocionada, la jefa de Estado trató de aclarar el tema. Dijo que el 24 de marzo de 2014 ella fue la que financió la compra del terreno para ponerlo a nombre de su hija. También que el sitio no era para hacer negocios, pues era para “una cosa recreativa, como de buena vibra, de buena onda”. Asimismo, dio a entender que se lo compró a su nuera Natalia Compagnon, quien en ese entonces era dueña de 12 lotes de media hectárea. Finalmente, y tras pedir que dejaran tranquila a su hija, sostuvo que la compra del terreno no tenía nada que ver con Dominga: “Yo ni siquiera sabía que existía a esa altura un proyecto minero, porque además, yo imaginaba que cualquier proyecto, o supongo, hasta que vi las fotos en los diarios, que los proyectos mineros se hacen en la cordillera, no en la zona que yo pensaba que era borde de playa”.

Pero lo cierto es que el 24 de marzo de 2014, el emplazamiento del proyecto Dominga era de dominio público. De hecho, desde septiembre de 2013, cuando la minera Andes Iron ingresó a los registros del Sistema de Estudio de Impacto Ambiental (SETA) los antecedentes de Dominga, hasta que la Mandataria compró los terrenos, aparecieron en la prensa nacional al menos una treintena de notas haciendo alusión al proyecto.

Por ejemplo, en octubre el Movimiento de Defensa del Medio Ambiente (Modema) levantó la voz para oponerse a la idea, al igual como lo hicieron distintas juntas de vecinos de localidades como Punta de Choros, cercana al lugar donde se emplazan los terrenos de Compagnon y Sofía Henríquez. El 1 de diciembre de 2013, en tanto, el diario El Día de La Serena entrevistó al gerente general de Andes Iron, quien se refirió en detalle al diseño que tendría la mina.

Pero existen otras dos publicaciones que indican que Bachelet, ya como Presidenta de la República, debió haber estado al tanto del proyecto y su emplazamiento.

La primera data del 13 de marzo de 2014, cuando su recién asumido ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, se refirió en detalle al tema en una entrevista con 24H.

“Sin duda el proyecto Dominga está en un lugar de emplazamiento complejo, delicado, que impone estándares superiores a cualquier otro proyecto. No obstante, yo no puedo decir a priori que este proyecto se va a rechazar o aprobar, porque justamente para eso es el sistema de evaluación de impacto ambiental (…) Como es un proyecto en un lugar de emplazamiento delicado, nosotros vamos a prestar especial atención”, expresó.

El segundo antecedente data del 20 de marzo de 2014. La Mandataria ya llevaba 10 días instalada en La Moneda, y faltaban cuatro para que concretara la compra del terreno. Esa mañana, la organización internacional de conservación marina, Oceana, emitió un comunicado público que fue replicado por distintos medios, en el que emplazaban directamente a Bachelet a detener el proyecto minero.

“Así como hace cuatro años el Presidente Piñera escuchó a la ciudadanía y detuvo las termoeléctricas a carbón en este excepcional lugar, esperamos que la Presidenta Bachelet y sus ministros cumplan con rechazar este proyecto minero que amenaza gravemente a este extraordinario ecosistema y la forma de vida de sus comunidades”, señalaba en ese entonces Alex Muñoz, director ejecutivo de Oceana.

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