Revolución Democrática, de la mano de su líder Giorgio Jackson, ha traído aires nuevos a la política chilena. Su declarada ambición es reemplazar a la izquierda tradicional y enfrentar a la centroderecha. Es el principal partido del Frente Amplio, con una bancada de diez diputados y un senador. Jackson fue el diputado más votado de Chile, obteniendo cerca de 110 mil votos en la última elección.

Junto a otros líderes provenientes en su mayoría del movimiento estudiantil, se presentaron a los chilenos como símbolo de la renovación de la política. Ellos venían a hacerse cargo de cambiar la mala reputación de los políticos, afectados por el financiamiento ilegal de campañas y otros problemas. Criticaron las prácticas de la vieja política, las excesivas dietas parlamentarias, el personalismo y la disposición a transar sus posiciones. Eran jóvenes y puros, preparados e idealistas, y venían a cambiarlo todo.Pero varios episodios han ido afectando esta imagen de los jóvenes del Frente Amplio, en particular, al diputado Gabriel Boric, socio de Jackson en el control del Frente Amplio, hasta el punto de que otros de sus líderes los llaman a ambos “los comisarios”. Declaraciones y actuaciones imprudentes que relativizan el uso de la violencia, peleas internas y hasta ciertas frivolidades han ido afectando la imagen de algunos de estos noveles políticos, que empiezan a parecerse más a sus colegas.

Hay, además de estas cuestiones, un par de situaciones más de fondo que ponen a prueba el carácter de proyecto fundacional del Frente Amplio. La pretensión de pureza y renovación política choca con el pragmatismo y el sentido de realidad. Las próximas elecciones de alcaldes y gobernadores son uninominales y requieren alianzas políticas y pactos. Y ahí al Frente Amplio no le queda otra que mirar hacia el lado, donde están los vilipendiados políticos tradicionales de la izquierda.

Tres candidatas se presentaron a la elección para presidir Revolución Democrática. Ganó la diputada Catalina Pérez , apoyada por Jackson y disputó palmo a palmo los escasos votos con Javiera Parada, una figura más ligada a la Nueva Mayoría, que tiene una posición más abierta a transformar los necesarios pactos electorales en alianzas políticas. La tercera candidata, Alejandra Millar, quedó muy rezagada.

El diputado Miguel Crispi y Sebastián Depolo, tradicionales lugartenientes de Giorgio Jackson, apoyaron la lista de Javiera Parada. El purismo empieza a romperse en Revolución Democrática, también en ese sentido. El segundo problema de fondo es que el Frente Amplio ha ido radicalizando sus posiciones de izquierda. Los sucesos de Venezuela lo confirman y el movimiento amplio y ciudadano ya no es más que una impostura. Por eso fue importante el resultado de la elección de RD.

/Escrito por Luis Larraín para el diario La Tercera