¿A qué tanto rasgar de vestiduras porque a un asesino comunista confeso Francia le da asilo político, si todos ustedes, SÍ, TODOS USTEDES, le han dado las razones para hacerlo? Pues ¿qué ha hecho Chile durante ya casi 29 años del “No” sino brindar impunidad y llenar de dinero al terrorismo?

¿Que no fue Aylwin el que puso en libertad a todos los terroristas y asesinos iguales a Palma Salamanca y formó una comisión para sentar en el banquillo de los acusados a quienes los combatieron? ¿Que no fue ése el antecedente para que los jueces de izquierda se tomaran después los tribunales, cambiaran las leyes y la jurisprudencia para condenar a los militares y llenar de plata a los Palma Salamanca y a sus sucesores? ¿Que los jueces de acá no rechazaron también la querella contra el jefe comunista, Guillermo Teillier, confeso de ser coautor del asesinato de cinco militares y lo dejaron impune? Impunidad total. ¿Qué ha hecho Francia distinto a eso?

¿Que no han sido todos ustedes, desde la UDI y RN, que cambiaron hasta sus Declaraciones de Principios para acoger las tesis comunistas (“tratados internacionales”) de condena a los militares, pasando por la DC, siempre lista para oficiar de Kerensky y terminando con la izquierda que ha acompañado al comunismo en tratar de llevar adelante la revolución totalitaria, todos los anteriores diciéndole al país y al mundo, urbi et orbi, y repitiendo hasta hoy, que acá hubo una dictadura militar dedicada a atropellar sistemáticamente los derechos humanos, dejando entonces implícitamente a todos los asesinos, el primero de los cuales era Palma Salamanca, convertidos en defensores de la libertad? Por eso Francia se la ha garantizado, por lo que ustedes le han inculcado.

¿Qué no fue la misma Francia la que pedía a fines de los ’90 que Inglaterra le entregara a Pinochet, secuestrado allá, para juzgarlo por supuestos pero falsos “crímenes”, que habían llevado a la traidora Albión a retenerlo por 500 días, sin otra protesta que la de una ya retirada pero siempre valiente Margaret Thatcher, única personalidad que alzó su voz contra la traición, pues los “altos lores” mayoritariamente se inclinaron por apoyar la mentira y la vileza marxistas? ¿Qué tan distinto a Francia se comportó Inglaterra?

¿Y que no fueron los propios Estados Unidos los que aplicaron la Enmienda Kennedy, privando de armamento a un Chile amenazado en todas sus fronteras, para impedirle dotarse de elementos esenciales para su defensa, en nombre de que se atropellaba acá los derechos de tipos como Palma Salamanca? Eso mismo dice Francia hoy. ¿Que no fue la propia Secretaria de Estado en visita a Chile, Madeleine Albright, la que se pronunció en apoyo al procesamiento ilegal del ex Presidente Pinochet, en un juicio local espurio y vergonzoso, por hechos de los cuales él no había tenido conocimiento previo ni la menor participación? Eso fue tan escandaloso como lo es hoy liberar a Palma Salamanca.

¿Y que no fueron los propios Estados Unidos los que intervinieron descaradamente en el plebiscito de 1988, financiando la campaña mentirosa del “No” (que sostenía que el “Sí” equivalía “a prolongar la dictadura”) financiándola con el millonario (en dólares) “Endowment for Democracy”, para denostación del régimen militar, cuando éste, sin una bala ni un soldado norteamericano muerto, había permitido rescatar a Chile del destino que tuvo Vietnam del Sur, convertido en comunista tras años de una guerra que los norteamericanos perdieron, dejando atrás 55 mil soldados muertos y una hemorragia de billones de dólares perdidos? ¿No fueron, entonces, peores que Francia hoy los Estados Unidos ayer?

Toda esta miseria moral es la que hace lícito decir hoy que “todos son Francia”. Por lo mismo, acá prácticamente todos carecen de autoridad para criticar el atropello francés, pues es perfectamente equivalente al que comete cotidiana e impunemente contra los militares la judicatura nacional actual, mientras la sociedad entera guarda silencio y prefiere mirar para otro lado.

Blog de Hermógenes Pérez de Arce