En la imagen, la Gran y la Pequeña Nube de Magallanes, dos pequeñas galaxias satélite de nuestra Vía Láctea

Un equipo de astrónomos ha descubierto “algo extraño” en los alrededores de la Vía Láctea, nuestro hogar en el Universo. Algo que podría estar indicando la presencia de un objeto cercano que ni siquiera sabíamos que existía. Una vez detectada su presencia, los investigadores creen que se trata de una, otra, pequeña galaxia satélite de la nuestra. Y que el extraño “puente de gas” observado por los astrónomos se debe al hecho de que esa galaxia sin nombre está siendo, literalmente, devorada por la nuestra. El hallazgo se acaba de publicar en arxiv.org.

El “misterio” comenzó con dos actores bien conocidos y un objeto misterioso. Los primeros, las dos Nubes de Magallanes (la Pequeña y la Grande), son dos galaxias satélites de la nuestra y los astrónomos llevan décadas estudiándolas. El segundo, una tenue pero apreciable corriente de gas que se encuentra justo frente a ellas y cuya presencia resulta difícil de explicar.

Hasta ahora, se pensaba que ese objeto, conocido como “Brazo Principal”, debía su existencia a las interacciones gravitatorias entre las dos nubes de Magallanes. Pero Marcel Pawloski, del Instituto Leibniz de Astrofísica de Postdam, en Alemania, está convencido de que no puede ser así.

Resultados desconcertantes

Pawloski y su equipo, en efecto, simularon el comportamiento del gas en un modelo informático y le añadieron la difusa corona de gas caliente que rodea a la Vía Láctea, algo que no se había hecho en anteriores modelos. Al incluir la corona, los investigadores fueron incapaces de replicar el Brazo Principal, porque las interacciones entre el gas de la corona galáctica y el de las Nubes de Magallanes impedía que se formara.

“El hecho de que estemos viendo ese Brazo Principal -explica Pawloski- y que nuestro mejor modelo de comprensión de la Vía Láctea no coincida con eso resulta realmente desconcertante”.

Una posible explicación a esta discrepancia entre teoría y realidad podría ser que, sencillamente, no comprendemos bien cómo funciona la corona de la Vía Láctea. De hecho, el Brazo Principal sí que podría existir en los modelos informáticos si resultara que la zona exterior de la corona galáctica fuera diez veces menos densa de lo que creemos que es, pero eso daría al traste con todas nuestras ideas sobre la masa de nuestra galaxia, algunas de las cuales se basan, precisamente, en ese gas coronal.

Un vecino secreto

La otra explicación es mucho más extraña, aunque no exige que modifiquemos todo nuestro conocimiento sobre la Vía Láctea. ¿Y si en lugar de proceder de las Nubes de Magallanes, el Brazo Principal viene en realidad de otra galaxia que se encuentra frente a ellas y que aún no hemos detectado? En ese caso, esa galaxia estaría siendo “despojada” de todo ese gas, que le estaría siendo “robado” por la propia Vía Láctea.

La idea, sin embargo, tampoco está carente de problemas. Y es que los investigadores verificaron todas las galaxias que existen en nuestros alrededores y ninguna de ellas puede ser la responsable del Brazo Principal. De hecho, todas están muy por delante en relación con las Nubes de Magallanes. La única explicación, pues, es que la Vía Láctea tiene un “vecino secreto” del que hasta ahora no sabíamos nada. Y lo está devorando en estos mismos momentos sin que ni siquiera nos demos cuenta de ello.

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