La construcción ha sido uno de los sectores más afectados por la pandemia.

Para dimensionar ese efecto, Cadem realizó una encuesta a mil trabajadores del rubro el pasado 1 de agosto. Del total de los encuestados, el 37% declaró estar trabajando, el 32% dijo haber sido desvinculado en este período y el 31% aseguró tener su contrato suspendido bajo Ley de Protección al Empleo.

En el desglose se muestra que en la Región Metropolitana solo el 22% está trabajando; un 42% suspendido y 36% cesante. En regiones, en tanto, el 56% está trabajando, el 18% suspendido y el 26% cesante.

De acuerdo con el gerente de asuntos públicos y estudios cuantitativos de Cadem, Roberto Izikson, lo anterior da cuenta de “la complejidad que ha significado las cuarentenas en términos de su costo para la actividad y para sus trabajadores”.

Sobre este punto y en línea con lo que dice el estudio, indicó que el 84% de quienes laboran en el rubro aseguraron haber visto una merma en sus ingresos producto de la contingencia, esto versus el 16% que declaró lo contrario.

En este contexto, y sobre la base de quienes vieron una disminución en sus ingresos, el 26% dijo que estos cayeron entre 31% y 50%. En orden, el 22% indicó haber visto una merma en sus remuneraciones entre el 51% y el 70%, mientras que el 21% de los encuestado acusó caídas de más del 71%.

Por eso, y con el mismo sentido de urgencia que señala el presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChc), Patricio Donoso respecto a retomar la actividad, el 88% de quienes participaron en esta encuesta están de acuerdo con volver a sus puestos de trabajo, mientras que el 10% opina lo contrario, y solo el 2% no se inclina por ninguna de las dos o no sabe qué responder.

Izikson resaltó este punto como uno de los más relevantes de la medición porque, a su juicio, esto da cuenta de una fuerza de trabajo que está a la espera de mejores condiciones para poder retomar sus funciones. No obstante, explicó que en un apartado de la medición se les preguntó a los encuestados sobre los principales miedos de la vuelta al trabajo y “el mayor temor responde al riesgo de contagio durante el traslado de hacia las obras (55%)”.

En todo caso, y muy en línea con el manifiesto interés de los trabajadores por retomar sus puestos, el 76% de estos se mostró de acuerdo con que la construcción pase a ser declarada como actividad esencial, mientras que solo el 22% dijo lo contrario.

Donoso sostuvo que los resultados de esta encuesta vienen a confirmar la realidad que enfrenta el sector, sobre todo la que viven quienes están suspendidos y cesantes. En este contexto cree que “se puede hacer una integración entre el cuidado de la salud y la posibilidad de desarrollar”, a partir de allí, dijo, “es que nosotros como empresa debemos priorizar y dar las garantías”.

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