Por lo que se dice y se publica en las redes sociales deduzco que este verano ha estado muy variado: ¿cae o no cae Maduro?; a la señora Bachelet (la otrora paladín de los Derechos Humanos) ¿le comieron la lengua los ratones?; ¿será que nos acostumbramos a que los incendios en la Araucanía sean el pan nuestro de cada día? Y si a eso le agregamos los infaltables asaltos y crímenes que copan los noticiarios… hay tema para rato.

Nada es para “tomarlo a la chunga”, pero preocupa que ellos operen como distractores o “cortinas de humo” para un asunto del que hay muchos interesados en relegar a un segundo plano… me refiero al caso Frei Montalva y todo lo que en torno al proceso se ha dicho.

De producirse lo anterior quedarán en la oscuridad dos asuntos muy delicados: la pobreza argumental de quienes quieren involucrar al gobierno militar -y a terceros inocentes- en un deceso cuyas causas son exclusivamente médicas, y la vergonzosa actitud tanto de la familia del expresidente como de su partido político, la D.C.

Sobre el caso, son muchos los que a raíz de la sentencia del Ministro Madrid han salido a dar su versada opinión sobre lo sucedido. Respetados analistas, politólogos y periodistas han hecho ver que “la verdad verdadera” establece que no existe razón alguna para suponer que se está ante un magnicidio; más aún, han refrescado testimonios olvidados sobre el respaldo de Frei Montalva a la intervención militar del 73.

Médicos de diferentes especialidades, edades y prestigio -muchos de ellos detractores de Pinochet-, han tenido la estatura para hacer prevalecer la ética médica dando argumentos profesionales que desmienten la tesis de una conspiración política. Es decir han optado por “la salud saludable” (léase la medicina curativa y no culposa).

A lo anterior se suman los innumerables abogados y académicos del Derecho que, además de los argumentos jurídicos que descartan la responsabilidad judicial de los inculpados, han llamado la atención sobre la necesidad de una “justicia justa” y sobre lo impresentable que significa que en nuestro país existan dos sistemas procesales penales, lo que claramente es una discriminación en tiempos que se reclama la no discriminación social, religiosa, sexual, ideológica, etc…

El reivindicar una “Verdad verdadera”, una “Salud saludable” y una “Justicia justa”, fuera de representar una redundancia impresentable en una sociedad democrática, confirma la pobreza argumental de quienes -desde la perspectiva de la verdad, la medicina y el derecho- se han aferrado a una versión absurda de los hechos. Un poeta inglés (George Chapman, 1559 – 1634) definió esta actitud como:… “el castillo de los cobardes y la cuna de los perezosos”.

Por último, y de la forma más breve el segundo asunto: la actitud de la familia Frei. Nada de lo obrado por sus herederos (en especial su hija Carmen) y por su partido la D.C., se condice con el respeto que el país confiere (esté uno de acuerdo o no con él) al ex presidente Frei Montalva…

Será el tiempo y la fuerza de los hechos quienes se encarguen de echar por tierra “la fantasía política” del magnicidio, tal como ocurrió con el suicidio de Allende, que algunos quisieron instalar en la memoria histórica como asesinado por los militares, tema que hoy nadie discute.

por Cristian Labbé Galilea