Movimientos de la Vía Láctea, Andrómeda y Triángulo

La misión Gaia de la ESA ha retrasado el momento del choque entre las galaxias Andrómeda y Vía Láctea, hogar esta última del Sistema Solar. Será en 4.500 millones de años, 600 después de lo esperado.

Un estudio liderado por Roeland van der Mare, del Space Telescope Science Institute, ha medido cómo M31 (Andrómeda) y su vecina M33 (Triángulo) giran en el cielo. Los astrónomos solían ver esas galaxias como mundos agrupados que posiblemente no podrían ser ‘islas’ separadas, pero ahora se ha visto lo contrario.

“Han sido precisos 100 años y Gaia para medir finalmente la tasa de rotación verdadera y minúscula de nuestro vecino galáctico grande más cercano, M31. Esto nos ayudará a entender más sobre la naturaleza de las galaxias”, añadió en un comunicado de la ESA.

Al combinar las observaciones existentes con la nueva publicación de datos de Gaia, los investigadores determinaron cómo Andrómeda y Triángulo se mueven por el cielo, y calcularon la trayectoria orbital de cada galaxia hacia atrás y hacia adelante en el tiempo durante miles de millones de años.

“Las velocidades que encontramos muestran que M33 (Triángulo) no puede estar en una órbita larga alrededor de M31 (Andrómeda)”, dice la coautora de la investigacón Ekta Patel de la Universidad de Arizona, EE. UU. “Nuestros modelos implican unánimemente que M33 debe estar en su primera inmersión en M31”.

En función de estos resultados, aunque la Vía Láctea y Andrómeda todavía están destinadas a chocar y fusionarse, es probable que tanto el momento como la capacidad destructiva de la interacción sean diferentes de lo esperado.

Como el movimiento de Andrómeda difiere un poco de las estimaciones anteriores, es probable que la galaxia propine más bien un golpe brusco a la Vía Láctea que una colisión frontal. Esto ocurrirá no en 3.900 millones de años, sino en 4.500 millones, unos 600 millones de años más tarde de lo previsto.

“Este hallazgo es crucial para nuestra comprensión de cómo las galaxias evolucionan e interactúan”, dice Timo Prusti, científico del Proyecto Gaia de la ESA.

“Vemos características inusuales tanto en M31 como en M33, como arroyos torcidos y colas de gas y estrellas. Si las galaxias no se han unido antes, estas no pueden haber sido creadas por las fuerzas sentidas durante una fusión. Quizás se formaron a través de interacciones con otras galaxias, o mediante la dinámica de los gases dentro de las galaxias”, dijo.

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