Si te llamas Teillier, eres comunista y declaras que mandaste a tus guerrilleros a echarse a cinco milicos hace treinta años, los jueces de izquierda no te hacen nada porque, dicen, está prescrito. Estás en el bando correcto. Si te llamas Krassnoff y pruebas que no tuviste nada que ver con la muerte de la jefa mirista Diana Aron, en combate, en 1974, porque no era tu unidad y estabas en el extranjero, aunque lo hayas probado, de todas maneras te tiran 15 años de condena por eso. Por supuesto, a pesar de haber transcurrido más de 40 años te dicen que el crimen no está prescrito. Es que estás en el bando equivocado. Y el juez Solís te acusa en la TV porque, tras matarla, saliste con las manos llenas de sangre, diciendo que era “terrorista y más encima judía”; y la colonia respectiva te repudia y hasta un abogado judío de derecha aparece en Wikipedia crucificándote como antisemita y repitiendo la mentira. ¿Qué caso tienes? Estás en el bando equivocado.

   Hay una serie de tipos procesados por haber dado boletas falsas para conseguir fondos para sus campañas, pero el que debe ser uno de los que más recaudó ni siquiera es nombrado en los respectivos “juicios por los diarios”, pues tiene a un señor Santiago Valdés que es procesado en vez de él. Seguramente al final, como sucede con todos los juicios contra políticos, también va a ser perdonado, pero ha debido arrostrar todo y el culpable real no da la cara. Pero tú, Cheyre u otro militar en retiro o ciudadano de a pie, no tienes derecho a contar con un “Santiago Valdés” y te procesan, sales tú en los diarios y te condenan después a ti y te vas para adentro. Estás en el bando equivocado. Justamente el que queda impune se esfuerza siempre por irse al bando correcto. Como en el caso Frei.

   Pero lo que le está haciendo la izquierda a Cheyre es dispararle al adversario ya rendido incondicionalmente. El 2 de diciembre de 2004 en “El Mercurio” él apareció diciendo que el Ejército era el culpable de “todos los hechos punibles y moralmente inaceptables del pasado”. ¿Qué más querían? Y así y todo lo crucifican. Esto es como la matanza del Seguro Obrero, que he estado releyendo en la Historia de Chile de Gonzalo Vial. El 5 de septiembre de 1938, “en democracia”, los jóvenes nazis se alzaron contra el Gobierno y se tomaron la Universidad de Chile y el edificio del Seguro Obrero, frente a La Moneda. Los carabineros los enfrentaron, se rindieron los de la universidad, los llevaron al Seguro Obrero, donde los jóvenes también se rindieron y después mataron a los 60. “En democracia”. Y entonces dictaron una ley de amnistía y a nadie le pasó nada. Reproduzco este patético párrafo, citado por Vial, de lo que sucedió cuando los familiares fueron a reconocer los 60 cadáveres al Instituto Médico Legal:

   “Nadie podrá jamás describir aquello. Ni la inspiración tétrica de Exequiel y de Daniel ni del Dante serían capaz de hacerlo. No hay pluma, ni lengua humana, no hay palabras en idioma alguno para fijar esa visión. Nadie entraba allí sin llorar a mares y maldecir. Vi a un padre echado sobre el cuerpo de su hijo, besándole la frente hundida y rota y el rostro inconocible. El silencio aterrador ante aquel hacinamiento y aquella espantosa mutilación, era interrumpido por el llanto convulsivo…” (p. 538, Volumen V).

   ¿Y quién los llora hoy? Nadie. ¿Alguien los indemnizó? Nadie. Estaban  en el bando equivocado. Eran nazis y no guerrilleros comunistas o miristas. Éstos tienen “derechos humanos”, los nazis no. Los que “arreglaron con fusiles”, como les pedía Frei Montalva (“Acta Rivera”), el problema de los guerrilleros con metralleta que se iban a tomar el poder por las armas, no tienen perdón ni olvido, porque respondieron al fuego de la izquierda y la izquierda manda, en Chile y el mundo. Los que obedecieron el mandato de la mayoría política de derrotar al terrorismo de izquierda estaban en el bando equivocado, mientras la mayoría política se cambió de bando.

  Por eso a Cheyre, entregado, rendido, lo están masacrando. Y esto es sólo el comienzo, porque hay “incentivos de mercado” para que los 30 mil interrogados por sus nexos con el terrorismo y supuestos “torturados” empiecen a demandar a otros militares, pues saben que al final del camino hay unas decenas o unos centenares de millones para cada uno y que el Consejo de Defensa del Estado estará de parte de ellos, y no defendiendo al Estado de ellos, como lo ha estado en los juicios contra los militares. Esto recién comienza, señores.

   ¿Y mandarán a Cheyre a Punta Peuco, donde están los soldados “caídos tras las líneas enemigas” que no se rindieron como él? Peligroso para éste. La izquierda no puede ser tan malagradecida. Si establece este precedente, nadie más se va a pasar al “bando correcto”. No, si tras barrer el piso con Cheyre y cobrar la plata todavía más encima lo mandan realmente preso, nadie más se va a rendir, como lo ha hecho hasta ahora el noventa por ciento de los chilenos, a pesar de lo cual no se puede lograr que los jueces marxistas paren la masacre de los que están en el bando equivocado.

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