El orgasmo, esa frontera que todos y todas se mueren por alcanzar pero que seguramente muchas personas no llegan a traspasar. Sobre todo, ellas. Parece un tópico, pero son muchas las mujeres que no se sienten satisfechas con su vida sexual. Es difícil que determinadas encuestas presuman de fiabilidad a la hora de abordar algo tan íntimo como el sexo. Sin embargo, cuando prestamos atención a los chistes o chanzas populares sobre la materia, el género femenino parece en clara desventaja frente al masculino a la carrera por el orgasmo.

Ya lo dicen sociólogos como Gilles Lipovetsky en tomos como ‘La era del vacío’, quien describía la masculinidad heterosexual dominante como ese ser preocupado y acomplejado por no poder satisfacer a su pareja femenina. En cualquier caso, y a pesar del barniz de recelo o vergüenza que pueda suscitar todo lo relacionado al sexo, se trata de una de las esferas más importantes de la vida privada de una persona, ya que afecta directamente a la regulación del comportamiento y, si nos ponemos “freudianos”, a la construcción del inconsciente.

Mis clientas experimentan poca confianza con sus cuerpos durante el sexo

Una nueva encuesta realizada a 2.000 personas del Reino Unido, y elaborada por la clínica de atención médica ‘euroClinix’, alerta de que una de cada diez mujeres no se siente del todo segura en la cama, en comparación con solo el 3% de los hombres. ¿A qué se refiere esta consulta con “confianza”? Evidentemente, con las percepciones de seguridad, comodidad o intimidad que tienen con los hombres en el acto sexual. O lo que es lo mismo, las posturas que realizan y que muchas veces son las equivocadas.

Muchas mujeres se sienten más seguras si se ponen debajo, según demuestra la encuesta, llamada “Between Sheets” (“Entre las sábanas”). De alguna forma, representan ese 40% al que le encanta practicar la conocida “postura del misionero”. En contraste, ponerse encima es lo que menos prefieren en caso de querer conseguir el máximo placer posible, así como una gran confianza que les haga meterse en el papel.

Uno de los resultados más preocupantes lo determina el uso de condones. Tan solo un 18% usa preservativos y lo que es peor: un alarmante 37% (el mayor porcentaje de toda la tabla) no los usa nunca. Afortunadamente, ante la pregunta de si alguna vez han llegado a sufrir heridas o lesiones durante la relación sexual, la mayoría (el 83%) aseguraron que no. Tan solo un 15% reconoció haberlas padecido, pero pequeños percances que no precisaron de asistencia médica.

Muchas expectativas

Sally Baker, sexóloga y terapeuta consultada por ‘The New York Post’, afirma que dichos hallazgos coinciden con todo lo que ha visto en sus años de experiencia. Además, menciona que muchas veces los medios de comunicación y otros factores como los vídeos pornográficos aportan una visión del acto sexual que crean unas expectativas nada reales en ambos sexos.

Las mujeres siguen siendo juzgadas más por su apariencia que por lo que son o por lo que hacen

“La encuesta confirma la poca confianza que muchas de mis clientas experimentan en sus propios cuerpos durante el sexo”, asegura Baker. “Todas las campañas positivas que se han lanzado en torno al cuerpo son buenas, pero se enfrentan a una montaña de ataques por parte de los medios de comunicación generalistas que promueven un criterio extremadamente reducido de lo que es aceptable en la apariencia femenina”. Del mismo modo, confirmó un hecho a simple vista evidente: la enorme presión social que existe en torno a ellas para verse siempre “sexys”, y que no es igual de virulenta respecto al género masculino.

“En comparación con los hombres, incluso en pleno siglo XXI, las mujeres son más juzgadas por su apariencia que por quiénes son o por lo que hacen”, asegura la terapeuta. “Todavía hay menos presión sobre el sexo masculino para lograr una apariencia determinada o una manera prescrita de sentirse sexy”. El último apunte que realiza la encuesta es la variable de la edad. Cuanto más mayores, más cómodas. Aunque siguen siendo porcentajes bajos, el 22% de los hombres y mujeres con edades comprendidas entre los 55 y los 64 años manifiestan que siempre “se sienten seguros”, frente con solo el 7% de los que solo tienen entre 18 y 22 años.

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