En un contacto telefónico con el matinal de Chilevisión, la doctora María Luisa Cordero explicó cómo vivió la funa contra el café concert Las Indomables, la noche del sábado en Llolleo:

Paulina Rojas: “¿Cómo vivió esta violencia afuera del show?”

María Luisa Cordero: “Yo no soy facista. Fui absolutamente contraria a la dictadura. Mi marido, el padre de mi hijo, del cual estoy muy orgullosa de haber querido, fue abogado de la Vicaría de la Solidaridad. Entonces, a mí ninguna de esas cosas me toca. Yo quiero aclarar. Es más, la señora que habla ahí (se refiere a una de las manifestantes, la cual tomó la vocería de la funa) no había ni nacido para el golpe militar.

“Yo tenía veintitantos años y fui una doctora demócrata cristiana camuflada, porque no se podía ser militante del partido en la época. Colaboré con los dirigentes sindicales de San Antonio para ayudar a jubilar a los portuarios viejitos, que no tenían como salir de la pobreza. De modo que a mí en San Antonio, en Llolleo, me quieren muchísimo. La gente de la edad mía me quiere y me respeta. Los epítetos de vieja facha no me tocan”

Rojas: “A lo mejor no era directamente para usted”

Cordero: “Lo que pasó el sábado, tú sabes cómo son las personas, se van tensando los ánimos y está llegando gente. El sábado pasado fue menos, pero pasó una cosa que a ustedes, las mujeres que están ahí, fue horroroso.

“Una señora que estaba con su entrada y viene una muchacha, llenó su boca de vómito, probablemente la noche anterior había estado carreteando, y le tiró el vómito en la ropa. ¿Es necesario llegar a esos extremos? ¿Vomitar a una persona que compró su entrada para ir a divertirse?

“Y la otra cosa que nosotras estamos exentas de impuestos es mentira. Yo acabo de llamar a mi contadora para que haga las boletas que le debo a la Patricia. La extensión es de las entradas, el que se beneficia con la extensión tributaria es el que organiza el evento y pone su local. Yo quiero que sean periodistas bien informados, no anden desparramando barbaridades. Nosotras no tenemos ningún conflicto con impuestos internos.

“Y no eran más de 20 personas las funadoras. Ahora, déjenme darles un abrazo muy grande a todos los carabineros. Son muy amables, terminamos sacándonos fotos, todos encantadores. No pinten como que fue un tremendo drama. No pasó nada. Yo llegué sana y estoy ilesa”

Rojas: “¿Cuántas personas eran más o menos?”

Cordero: “Como más de 20, para no ser chueca. Y la otra cosa que miré, tú sabes como soy de sapa y observadora, eran personas que me recordaban a esas obesas que se hacían pasar por Adonis en ese programa de ustedes, que tuvieron tanto éxito, Espías del Amor.

“Una obesas mórbidas, había muchas de esas, personas que tienen unas vidas oscuras, que nadie les da bola, entonces encontraron ese espacio para ser tomadas en cuenta, para colgar un cartel que alguien les pasó para colgarlo, ‘que se vayan estas viejas momias’”

Rojas: “Cuando ustedes llegaron al establecimiento, ¿había ya gente a las afueras?”

Cordero: “No. Nosotros llegamos a las seis de la tarde, tomamos once con pastelitos. La Raquel con un amigo se fueron a tomar once a la ventana, en pleno día, y no había nadie. Esa gente sale de noche, son como unos topos que salen después de las 11 de la noche.

“Yo lo único que sentí fue que se quebró una botella en la barra de la puerta de entrada al bus. Alguien tiró una botella, lo cual es muy peligroso. Pero no pasó absolutamente nada.

“La Patricia no estaba ahí (en el bus), ella se quedó adentro. La Patricia se hizo pasar por esa que va con el chal blanco, pero es una chica de la producción. Hablamos de la experiencia de estar dentro de un carro del Gope, mirar a los chicos que son como las Tortugas Ninja”.

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