Representación del impacto del viento solar (en amarillo) en la magnetopausa (azul) y la magnetosfera (verde). Los satélites THEMIS, en la imagen, captaron las oscilaciones en la magnetosfera
Representación del impacto del viento solar (en amarillo) en la magnetopausa (azul) y la magnetosfera (verde). Los satélites THEMIS, en la imagen, captaron las oscilaciones en la magnetosfera

La Tierra está siendo bombardeada constantemente por un cóctel de rayos cósmicos, procedentes de la galaxia, y de viento solar. Ambos están constituidos por un flujo de partículas de alta energía que serían capaces de dañar la vida en la superficie del planeta, si no fuera porque nuestro mundo está protegido por un potente campo magnético capaz de canalizar esta energía, hacia unas bandas de radiación,los cinturones de Van Allen. Como si se tratase de un parachoques que se hunde cuando hacemos presión, este escudo es deformado por el empuje de la energía procedente del exterior y responde ante él de forma elástica. Por ejemplo, hay momentos en los que experimenta reajustes causados por un fenómeno conocido como reconexión magnética.

Un estudio que se acaba de publicar en Nature Communications, y que ha sido elaborado por científicos de la Universidad Queen Mary de Londres, ha averiguado otra de las propiedades de nuestro escudo magnético. Los científicos han concluido que la magnetosfera retumba como un tambor cuando recibe «golpes»especialmente fuertes. Esta es la primera vez que una investigación logra describir un efecto que fue predicho teóricamente hace 45 años.

«Se ha dicho que esas vibraciones similares a las de un tambor podrían no ocurrir, debido a la falta de evidencias en todo este tiempo», ha dicho en un comunicado Martin Archer, científico de la Universidad Queen Mary y director de la investigación. «Otra posibilidad es que, sencillamente, fueran muy difíciles de detectar».

Como olas en un estanque

Este parece ser el caso. Según los investigadores, cuando un impulso golpea la capa externa del escudo magnético, la llamada magnetopausa, las ondas viajan por su superficie, como si fueran las pequeñas olas generadas en un estanque al lanzar una piedra, y son reflejadas de vuelta cuando llegan a los polos magnéticos.

Esto genera unas interferencias entre las ondas que van y las que vuelven que genera un patrón caracterísitico. Se da la circunstancia de que en este patrón algunos puntos de las ondas permanecen estáticos mientras que otros se mueven hacia delante y hacia atrás. Es decir, exactamente igual que ocurre en la membrana de un tambor.

Conocer y poder constatar este fenómeno es relevante porque permite mejorar el conocimiento sobre el campo magnético terrestre y predecir consecuencias a escala global que pudieran no haber sido consideradas antes. En efecto, los movimientos de la magnetopausa tienen relevancia sobre la meteorología espacial, el conjunto de fenómenos causados por la interacción entre la radiación solar y la magnetosfera y que tiene repercusiones sobre los satélites, los aviones y o los tendidos eléctricos.

Los científicos hicieron estas observaciones gracias a los satélites THEMIS de la NASA, una constelación de cinco aparatos que fueron capaces de detectar las oscilaciones energéticas de la magnetopausa, producidas en respuesta al choque del viento solar.

Los autores de la investigación han adelantado que serán necesarios más estudios para comprender cuán frecuentes son estas vibraciones y si existen también en otros planetas, como Mercurio, Júpiter o Saturno. También será necesario trabajar más para comprender qué repercusiones tienen estas vibraciones.

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