FRA-CA-SO. Esa es la palabra que engloba la participación de Universidad de Chile en la Copa Libertadores 2019. El cuadro de Frank Darío Kudelka no pudo pasar del empate a cero ante Melgar y se despidió del torneo internacional.

El cuadro azul nunca se vio cómo en la cancha. La tensión y la ansiedad de los jugadores terminaron decantando en increíbles imprecisiones que mostraron a una “U” que jugó peor que en Arequipa y que incluso pudo haber perdido en el Nacional.

Por su parte, el cuadro peruano se vio aplomado en el césped de Ñuñoa. Nunca se desesperó a la hora de manejar la pelota y con tan solo cerrarles los caminos a Beausejour y Rodríguez por las bandas, terminó por controlar totalmente al cuadro local.

Según las propias palabras de Kudelka, el Romántico Viajero quiso tener la pelota y construir desde esa posesión alguna jugada de riesgo en el arco rival. ¿Hubi algo de eso? Nada. Ahora, lo insólito es que el DT quiso llevar acabo esa idea con Echeverría, Caroca y Martínez en el mediocampo.

Jugadores de buen despliegue físico, muy dinámicos y ‘aguerridos’ en esa zona, pero ¿Y quién pensaba?, ¿Quién levantaba la cabeza y manejaba los tiempos del equipo”, ¿Quién armaba juego? Ninguno de los antes mencionados porque poseen otras características. Error garrafal de técnico.

Lo cierto es que Universidad de Chile fue protagonista de un nuevo papelón histórico en su historia al quedar eliminado en Fase 2 de la Copa por un discreto cuadro de Melgar al cual solo le bastó con bloquear el juego exterior del cuadro mágico.