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Las dos expulsiones de Buonanotte y Salomón obviamente marcaron el desarrollo del partido, pero hasta el más fanático hincha de Universidad Católica debe reconocer que ambas decisiones de José Cabero se ajustaron plenamente a reglamento. Violencia innecesaria en el caso del patadón que pegó el argentino y doble amarilla del juvenil defensor cruzado.

Lo que hubiera sucedido estando once contra once entra dentro de la ilógica de los supuestos. Aceptando, eso si, que mientras tuvo a todos sus hombres en la cancha el elenco de Holan fue más que el de Ronald Fuentes. De ninguna manera hablamos de una superioridad aplastante, pero sí de un equipo que tenía el control de la pelota, que se acercaba al arco de Ignacio González y tenía controlado a los atacantes hispanos.

Pero, eso se terminó con la salida de Buonanotte. Porque de ahí en más Unión Española equilibró el partido, aprovecho por intermedio de Carlos Palacios el penal de VAR y después de la salida de Salomón se dedicó a asegurar que el resultado.

Y ese fue su gran error, porque habiendo podido darle el gol de k.o a Universidad Católica la dejó con vida y eso es fatal cuando el rival tiene un goleador como el argentino Zampedri. Que en el último minuto se elevó en el área para conectar un centro de la izquierda y marcar el gol del empate, que tuvo sabor a hazaña.

Y que es muy importante, por lo demás. Porque Unión Española se queda en 48 puntos y  se mantiene los 9 de distancia con Universidad Católica. Dicho en otras palabras, los cruzados, punto a punto, paso a paso, continúan su camino inalterable hacia el Tricampeonato.

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