Después de investigar por más de tres lustros, el juez Madrid -en un discutido fallo- ha condenado a seis personas por la muerte del expresidente Frei Montalva. Para ello, se basó en presunciones, intuiciones, sospechas razonables o como se quiera llamarlas; pero tales “pruebas”, difícilmente habrían sido aceptadas bajo el actual sistema procesal penal, vigente en Chile desde hace más de doce años.

Sin embargo, por la fecha del presunto ilícito, la causa debió regirse por el antiguo sistema, que permite un amplio margen para la subjetividad, pues el mismo magistrado acusa, investiga y condena.

En concreto, sin mayores fundamentos, coexisten en el país dos sistemas de justicia: uno que respeta el debido proceso y otro que depende decisivamente del magistrado que lleva el caso.

Por años los militares procesados por derechos humanos, sometidos al sistema penal antiguo, han clamado por la liviandad de las pruebas con que son condenados, pero nadie los ha escuchado. En la mayoría de los casos, los jueces asumen que el acusado es culpable, por lo que debe probar su inocencia.

El “caso Frei” sacó a la luz lo que tan cómoda como injustamente se había aplicado por años para condenar a los exuniformados. Es de esperar que el mediático fallo del juez Madrid contribuya a que impere una sola justicia en Chile: la más justa.

Miguel A. Vergara Villalobos (Carta al diario La Tercera)