Es sabido que el miedo es cosa viva y se mueve.

La debilidad y la mala conciencia son una combinación destructiva para la tranquilidad de los ladrones y los homicidas.

Años de calumnias, intrigas y mentiras, tanto contra sus socios como contra sus enemigos políticos; de robos y malversaciones como en la Arcis; de inconsecuencias como el capitalismo inmobiliario que practican con los ingentes recursos acumulados a punta de indemnizaciones, dietas y pitutos; del abuso de los recursos de todos los chilenos y otras artimañas propias de su mala catadura; de victimización lacrimógena, de apoyo a dictaduras militares como la de Maduro y Ortega y sobre representación parlamentaria obtenida con maniobras y extorsiones, se encuentran en fase terminal y tocan a su fin.

Esto se acaba, el Frente Amplio se los come desde la izquierda y la clase media ya no se traga sus cuentos absurdos de prosperidad socialista; el ejemplo de Venezuela ha sido el último y definitivo clavo en el ataúd de esa secta siniestra.

Que Maduro dure por siempre, es el ejemplo vivo de la incompetencia y la corruptela socialista.

La Democracia Cristiana sabe que ni aliándose con el PC  podrá recuperar el poder que alguna vez tuvo. Difícilmente volverá a meterse a la cama con ellos. Ni los demócrata cristianos son tan torpes.

Los militares retirados, tardíamente, pero con fuerza y constancia incansable seguiremos organizándonos y actuando hasta eliminar al PC del mapa político y social de Chile. No podrán callar nuestras voces, ni con insultos ni con descalificaciones, ni con mentiras ni infamias. Menos con la cooperación del Poder Judicial que ya ve, con horror, como en el horizonte se delinea la ola de la Justicia y la Verdad. Ni perdón ni olvido. Pagarán.

Ahora el ¿juez? Jaime Arancibia Pinto, en su histeria por ensuciar a la Armada de Chile -lleva en Valparaíso un tercio de todas las causas de DD.HH. investigadas en el país- presentó en noviembre una querella ante el Juzgado de Garantía de Valparaíso en contra del máximo jefe de la Armada, Almirante Julio Leiva, que en su parte medular dice:

“El Almirante, utilizando caudales públicos asignados como gastos reservados, financia, de manera clandestina, la defensa judicial como la obstrucción de los procesos penales de gran parte de los imputados en causas por violaciones de derechos humanos en donde se encuentran involucrados altos mandos de la Armada”

En oscuro y siniestro contubernio, con una abogada archicomunista Mónica Araya, hija de terroristas marxistas y madre de Juan Henrique Araya, también terrorista, miembro del Frente Manuel Rodríguez muerto en el marco de la fracasada estrategia PC/FMR  de Levantamiento Popular de Masas, pergeñado en Moscú y La Habana.

Acusan: “El Almirante, utilizando caudales públicos asignados como gastos reservados, financia, de manera clandestina, la defensa judicial como la obstrucción de los procesos penales de gran parte de los imputados en causas por violaciones de derechos humanos en donde se encuentran involucrados altos mandos de la Armada”.

Entérense bandidos, los que apoyan y ayudan a nuestros presos políticos somos nosotros, las diversas organizaciones de militares retirados, varios centenares de miles de ciudadanos indignados, ofendidos, atropellados y furiosos.

El PC, que desde siempre intenta enlodar a la Armada de Chile, una vez mas atacan lo que envidian y temen: la calidad humana, la decencia, el profesionalismo y el honor los enfurece, los enloquece de odio. Son atributos por completo inalcanzables para sus mentes menguadas y sus almas mezquinas.

Es en vano, la Armada de Chile prevalecerá y cuando los políticos actuales sean solo un mal recuerdo en la historia de Chile, ella seguirá existiendo y protegiendo a Chile y a sus ciudadanos. Su espíritu, sus valores y principios prevalecerán porque están del lado de la verdad, la justicia la patria y la nación.

En su panfleto difamatorio, la dupla marxista alega con razón: “Al resurgimiento del pinochetismo en algunos jóvenes parlamentarios que defienden el legado del modelo económico y social del Gobierno Militar, ha sumado el surgimiento de jóvenes abogados que innovando en sus argumentaciones no toleran más la politización y abuso del empleo en sede judicial de los Derechos Humanos. Un ejemplo de ello es la tenaz defensa del abogado Javier Gómez en favor del capitán de navío en retiro don Patricio Villalobos, al dejar en evidencia al prevaricador e inhumano juez don Jaime Arancibia Pinto de la Corte de Apelaciones de Valparaíso”.

El funcionario judicial acusa al Comandante en Jefe de la Armada, entre otras creaciones imaginarias, de orquestar las denuncias que se hacen contra él en las redes sociales y reclama, esta vez  sin razón: “El hostigamiento al ministro consistiría, además, en insultos directos vía correos electrónicos y acusaciones de prevaricación; es decir, lo que significa fallar arbitrariamente a sabiendas que sus resoluciones son injustas y contrarias a la ley”.

Aquí mienten, ya que saben que quienes los acusan y seguirán poniendo en evidencia en los medios somos nosotros, militares en retiro, que nunca nos cansaremos de desenmascararlos.

– Y termina acusando que : “Estamos en lo que se denomina fase preparatoria de los montajes comunicacionales en contra de un juez que investiga violaciones de derechos humanos. Para ello, la Dirección de Inteligencia financia a periodistas de medios de comunicación con el objeto de publicar notas o artículos de desinformación destinados a cuestionar la honorabilidad, imparcialidad e independencia del magistrado Sr. Arancibia Pinto”.

De nuevo, no se equivoquen, quienes los acusamos de prevaricación somos los militares retirados a través de nuestros abogados, socios y miembros y sepan también que no limitarán nuestra libertad de expresión.

Seguiremos reclamando contra la ilegalidad, contra la prevaricación y mala fe del Poder Judicial; de sus juzgadores y de sus jefes y controladores políticos. No se hagan ilusiones, nada ni nadie nos callará. Menos gente como la que integra el Poder Judicial, el PC y los políticos profesionales, hermanados en su odio a las FFAA.

Entérense, la fase preparatoria ya terminó, ahora avanzamos hacia la fase ejecutiva.

/Blog de Fernando Thauby