El 28 de agosto del año pasado, la industria aeronáutica nacional aplaudió el anuncio del gobierno de reducir en un 40% el valor de las tasas de embarque, de manera gradual, en tres etapas culminando en 2020. Esto, porque hace meses venían planteando la necesidad de revisar este cobro que en algunos casos representaba hasta el 60% de la tarifa final, mientras autoridades se negaban a una revisión de los valores. Lo cierto es que la rebaja que comenzó a regir el 2 de octubre del año pasado no se tradujo en una caída en la recaudación por tasas de embarque, la que creció un 9% en 2018. Según datos aportados vía Ley de Transparencia por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) que es la encargada de cobrar y recaudar estos tributos, los ingresos por tasa de embarque tanto nacional como internacional durante el año sumaron $ 132.646 millones, US$ 202 millones.

En el detalle de dicho total, US$ 133 millones ($ 87.335 millones) correspondieron a cargos en vuelos nacionales, cifra que aumentó en un 14% en relación a 2017, y por embarque internacional el monto alcanzado equivalió a US$ 69 millones ($ 45.310 millones), 1% más que el año anterior. Es decir, un 66% provino de viajes dentro del país. Esto va en línea con el crecimiento de la cantidad de pasajeros transportados, que subió un 16% y un 3%, respectivamente. Aunque en el caso específico de la tarifa en dólares influyó además la fluctuación del tipo de cambio.