Era el 1° de abril de 1991. La televisión estaba encendida en la casa de los Palma Salamanca y los noticieros transmitían información sobre el asesinato del senador de la UDI, Jaime Guzmán. El ex frentista miraba la pantalla y se frotaba las manos entre las piernas. Gesto que reflejaba desde pequeño que estaba nervioso. Así se describe en una crónica de Ciper, escrita por el periodista Cristóbal Peña -autor de “Los Fusileros”-, lo que ocurría en el hogar de la familia del ex integrante del FPMR.

Horas antes de que “el Negro” llegara a su casa, había participado en el atentado contra el senador. Marcela Palma Salamanca, hermana mayor de Ricardo, describió en ese reportaje que él estaba “plano, neutro, sin manifestar ninguna emoción”.

Casi 30 años después, la hermana del ex frentista vuelve a las noticias, pero no por hechos relacionados con quien está condenado por asesinato y secuestro, sino por el trabajo que tuvo durante el pasado gobierno de la ex Presidenta Michelle Bachelet.

Entre 2014 y 2018 se desempeñó en el Consejo Nacional de la Infancia (Conain), instancia que fue cuestionada por la Contraloría luego de que determinara que la ex secretaria ejecutiva de la entidad Estela Ortiz (en la foto junto a su amigui) recibió $3.047.568 mensuales más de lo que correspondía por rango durante su gestión en el gobierno pasado. Según la información dada a conocer por Ahora Noticias, sus honorario fueron de $7.553.813 mensuales. Asimismo, se detectó que los sueldos de los administrativos del consejo eran un 73% más alto de lo que corresponde.

Marcela Palma Salamanca, según aparece en Transparencia de la Secretaría General de la Presidencia, figura como experta en educación y fue contratada en 2014 como asesora del Consejo de la Infancia con un sueldo a honorario bruto de $2.300.000. Un año después, se le agregaría a su función “desarrollar la Política Nacional de Protección de la Infancia y Adolescencia con propuestas hasta 2025”, cargo que desempeñó hasta el 31 de marzo de 2018 con un honorario bruto superior a los $2 millones.

Sus “vocerías” sobre la situación del ex frentista y sus agradecimientos a Gabriel Boric

Paralelo a la gestión que desarrollaba Marcela Palma en la administración de Bachelet, su hermano era detenido a más de 11 mil kilómetros de distancia, en París, tras haber estado prófugo desde 1996 cuando escapó de la Cárcel de Alta Seguridad, donde cumplía condena por asesinato del senador Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards. En el momento de su detención en Francia, en febrero en 2018, el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, de visita en París, se reunió con autoridades del país galo. “Esperamos ahora entregar a la brevedad posible la petición de extradición”, dijo entonces.

Cuatro meses más tarde, el ex frentista fue notificado de la solicitud de extradición. Por esos días, su hermana Marcela se transformó en una de sus principales voceras en Chile para evitar que fuera regresado al país y que cumpliera su condena.“Tienen que tener paciencia ahora. Ricardo no va a volver a Chile”, dijo en junio de este año.

La ex asesora del Consejo Nacional viajó en abril junto a su madre, Mirna Salamanca a encontrarse con su hermano. Dijo su madre a Revista Carsas“Fue intenso y no nos dedicamos a conversar los detalles. Me dio gusto verlo porque estaba igual, claro que habían pasado 20 años y ya no era el Ricardito: ahora se corta muy corto el pelo, no era su costumbre”.

En noviembre la situación del “Negro” Ricardo Palma Salamanca dio un giro en Francia, luego de que la Oficina Francesa de Protección a los Refugiados y Apátridas (OFPRA) le otorgara asilo político. En ese momento, su hermana apareció acompañada de su madre en punto de prensa donde señaló: “Recibimos la noticia con una alegría profunda, nos dio la tranquilidad que no teníamos hace más de 27 años”.  Además, apuntó sus críticas hacia el juicio y aseguró que su hermano no volvería a Chile porque “él no cree en la justicia chilena, no quiere verse sometido de nuevo a injusticias como las que fue sometido”. 

El mismo mes tuvo palabras de agradecimiento para el líder del Movimiento Autonomista Gabriel Boric, quien se reunió en septiembre con el ex frentista en París. “Agradezco de corazón al diputado Gabriel Boric, por su encuentro con Ricardo así como por la valentía para aceptarlo, en esta comarca política en la que habitamos, asombrada de la ignorancia y de cómo las autoridades políticas de oposición acceden a las exigencias de quienes no dudaron en ejercer el terrorismo de Estado y como hasta el día de hoy devastan nuestro país”, escribió la ex asesora del gobierno de Bachelet en su cuenta de Facebook.

Las “culpas” que Palma Salamanca atribuye a su familia

Quienes conocen al ex frentista describen la relación con su familia como una pieza clave en su ideología. De hecho “el Negro” ingresó a las filas del Partido Comunista cuando recién había cumplido 16 años. Sus padres también eran del PC. Era una “tradición familiar” pertenecer a la colectividad. Años después se integraría al Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Las dos hermanas mayores de Ricardo, Marcela y Andrea, fueron dirigentas estudiantiles desde fines de los 70 y ambas estuvieron detenidas. Mismo caminosiguió Ricardo en su juventud, en el colegio Latinoamericano de Integración.

Marcela fue secuestrada en 1982 por agentes de seguridad, según archivos de la Vicaría de la Solidaridad. En ese entonces, ella tenía 19 años y él, 13. El episodio fue relatado en un reportaje de Ciper. “Recuerdo haber regresado a casa tras ser liberada y ver al Ricardo mirándome con una cara de pena, como diciendo ‘pucha, qué te hicieron, por qué yo no estaba ahí para defenderte. Creo que a partir de esas situaciones absorbió mucha impotencia y vio amenazada su familia, que era el lugar seguro para él”.

Sin embargo, esta semana, en una entrevista a The Clinic, Ricardo Palma Salamanca no expresa los mejores recuerdos de su vida familiar en Chile. “He responsabilizado mucho a mi medio familiar, su visión de las cosas del mundo y de la vida. Hubo una determinación por el tiempo histórico que nos tocó vivir y, por otra parte, una determinación familiar. Madre comunista, dos hermanas comunistas. Se almorzaba materialismo histórico y se cenaba materialismo dialéctico. Eso hoy me da un poco de molestia. No tuvieron la capacidad emotiva de enseñarme otros caminos posibles”.

/Escrito por Javiera Barrueto para El Líbero

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