Han pasado 38 años, desde que se implementó el “nuevo sistema previsional”, y nuestro país, es dentro de Sudamérica, el que más rápidamente envejece y no tenemos políticas públicas que vayan acorde a esta realidad. Esto se hace más latente, cuando se conoce que cada vez nacen menos hijos y que no se está produciendo la renovación generacional, que nos permita como país, tener esa fuerza propia de la juventud, de ir construyendo un mejor futuro, y asimilando el avance tecnológico propio del descubrimiento del saber y del conocimiento.

Nunca se ha modificado el 10% que todo trabajador aporta para su futura pensión, sin el aporte del estado ni menos del empleador. Llevamos 8 gobiernos, desde entonces, y ninguno se ha atrevido realmente a hacer modificaciones, algunos gobiernos pasados, teniendo mayoría en ambas cámaras, porque es un tema complejo y muy difícil de afrontar.

Los países crecen no sólo cuando la economía lo permite, sino cuando son capaces de ser generosos con sus adversarios políticos en beneficio de sus compatriotas y con una mirada de “Estado”, donde sus habitantes esperan soluciones reales más allá de la aprobación de leyes que rendirán cuentas alegres al término de cada gobierno.

Ciertamente, somo un país pequeño con grandes desafíos por resolver, pero existe ese abismo de no poder consensuar el tema previsional, que no es sólo de nuestro país, pero que, sin embargo, acá es todo un dilema ponerse de acuerdo oposición y gobierno, para enfrentar esta problemática llamada “pensiones” que afectan a la mayoría de las personas.

 

Cabe señalar que la reforma a las pensiones, tendrán su efecto en el largo plazo de 20 a 30 años más, por lo tanto, las futuras generaciones son las llamadas a cotizar y a preocuparse pensando que los primeros 15 años tiene mayor impacto en su futura pensión. Como país debemos tener una meta que es aumentar y elevar el porcentaje del 10% actual y llegar a tasas del 19% como es el estándar de los países OCDE del cual somos miembros y que no estamos a la altura de esos desafíos.

Que nuestro sistema previsional necesita ajustes, modificaciones, que duda cabe, si las personas envejecemos, las organizaciones y sus operaciones van quedando obsoletas con el paso del tiempo, y eso no deja a nadie indiferente, por lo mismo, se requiere ir avanzando de acuerdo a los nuevos tiempos e ir modificando y actualizando formas y maneras de enfrentar el aumento de las expectativas de vida de las personas que viven más, pero se sienten frustradas al recibir menos y eso se llama “pensión”.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

www.margotpensiones.com