Universidad de Chile buscará zafar de la nube negra que lo aqueja desde inicios de temporada en su visita a Rancagua. Difícil compromiso ante un cuadro que viene de caer contra Huachipato en condición de visita y que buscará retener sus primer tres puntos como dueños de casa.

La realidad es que -más allá del presente de los celestes- los fantasmas que debe derribar el cuadro mágico vienen de su propia vereda. La eliminación prematura en Copa Libertadores, el mal arranque en el Torneo Nacional y la incapacidad de plasmar la idea de juego que quiere implantar el DT en la cancha, han ido comiéndole la cabeza a los jugadores.

Si a lo anterior le agregamos los pésimos manejos directivos por parte de la cúpula alta de Azul Azul, la crisis se transforma en una pesadilla que ni siquiera podrá ser soslayada con un triunfo en la sexta región. Frank Darío Kudelka es un tema en sí mismo. El argentino sabe que cuelga de un piolín en la banca azul y que un mal resultado (y por qué no, un mal juego) podrían sellar su destino laboral en Chile.

Es en este escenario donde el estratega apostará a su última carta: Nicolás Oroz. El zurdo ex Chacarita Juniors no pudo estar en los duelos (ambos) ante Melgar por un esguince de tobillo. Es por ello que hoy, recuperado, deberá ser el buque insignia de una idea futbolera que -hasta el momento- ha brillado por su ausencia en el juego efectivo de la “U”.

Oroz jugó de ‘10’ clásico en ‘Chaca’. Libre, era el enlace entre los volantes y los delanteros. A la antigua. En O’Higgins lo hizo como mixto por delante del volante central y también como eventual puntero derecho, con el fin de hacer la diagonal hacia el medio y así liberar la banda para la proyección del lateral diestro. La pregunta acá es ¿Cuál será el uso que le querrá dar Kudelka en El Teniente?

Hasta el momento, el entrenador no ha cambiado su esquema (4-1-2-3). A priori lo utilizaría de “interior” junto con Jimmy Martínez. Es decir, respetaría su diseño original, pero ahora -se supone- con un jugador apto para la idea: buen pie, capacidad de hacer la pausa, de jugar con la cabeza levantada, de crear sociedades en la cancha y así jugar con la posesión de la pelota. ¡Es lo que hay en el plantel!

En definitiva, un jugador que le permita al equipo –en base a la creatividad– apostar al protagonismo en el verde césped y así evitar terminar siendo un actor de reparto en el campo como lo ha venido siendo hace varias temporadas. Búsqueda nada de sencilla, pero que es la última vida que le queda a Kudelka en el Romántico Viajero. Tremendo se viene el duelo ante los del ‘Fantasma’ Figueroa en Rancagua.

Por. Jaime Troncoso Trunce (Twitter: @matrope_ )