Salvo el día de su presentación, Frank Darío Kudelka nunca se ha mostrado pleno estando en la Universidad de Chile. Si nos fijamos en sus expresiones faciales, sus posturas corporales, sus declaraciones y, ni hablar, de las dificultades que ha tenido para plasmar su idea de juego en la cancha, nos damos cuenta que su ciclo en la “U” se agrieta cada vez más.

El tema está, más o menos, cocinado. Está claro que el deté cordobés no está cómodo en el CDA. Nunca lo estuvo. La dirigencia quiere que se vaya y Frank Darío quiere irse. Pero ninguna de las dos partes está dispuesta a entregar o dejar de percibir los dineros que creen merecer. Es así que lo que pase en el partido ante O’Higgins el día sábado (18 horas) servirá para dar el siguiente paso respecto a la continuidad o no del estratego.

Está claro que hoy, en el siglo XXI, las lógicas del fútbol están completamente condicionadas por la dictadura de los resultados. Los números positivos, las cifras azules, son casi igual de preciadas que el aire que respiramos y el solo hecho de que lo cuantitativo no cuadre, es sinónimo de fracaso absoluto, de fin de ciclo. Ya no importan las formas, solo el objetivo. Conceptos como identidad, idiosincrasia y dignidad son actores de reparto en el mundo del fútbol moderno.

Bajo esta realidad, el resultado entre azules y celestes marcará la tendencia respecto a lo que pase en el futuro (a corto y mediano plazo), tanto para el club, como para el técnico argentino. De ganar la “U”, el huracán institucional bajaría de categoría 5 a 1 de un plumazo. Las ansiedades se mitigarían, la semana de trabajo sería -por fin- en paz y el oportunismo mediático cesaría por un rato hasta la siguiente caída que le permita -de vuelta- vender más noticias teledirigidas.

Si el cuadro mágico pierde (o empata) en El Teniente, la crisis no daría para más y una de las dos partes involucradas deberá dar su brazo a torcer. O Azul Azul despide al DT (y le paga todo lo que le corresponde según el contrato, es decir hasta junio de 2019) o Kudelka da un paso al costado “por el bien de la institución”, como se dice casi siempre en estos casos.

Ahora, la única verdad es la realidad. Y la realidad dice que -independiente de los interese económicos de ambas partes- sería muy difícil que el proceso siguiera luego de un eventual mal resultado ante los del ‘Fantasma’ Figueroa. Pero ¿Da lo mismo ganar y seguir jugando mal? Está claro que no, pero en estos momentos no es factor para los que deciden, esa es la verdad. ¿Pan para hoy, hambre para mañana?…

Por. Jaime Troncoso Trunce (Twitter: @matrope_ )