SpaceIL, una empresa israelí, ultima los últimos preparativos para lanzar esta noche el primer módulo lunar de ese país, el “Bereshit” (Génesis, en hebreo), la primera iniciativa privada de este tipo en el mundo que además tendrá una misión puramente educativa.

La nave más ligera, más barata (con un presupuesto de 100 millones de dólares) y la que recorrerá el mayor número de kilómetros hasta llegar a la Luna en primavera, unos 6,5 millones, está lista para despegar desde Cabo Cañaveral (Florida, EE.UU.) y “hacer historia”, remarcó Morris Kahn, el presidente de SpaceIL, la empresa responsable del proyecto.

“Hace ocho años nos aventuramos en este viaje que ahora está cerca de completarse, en dos meses, cuando aterricemos en la luna. Estamos haciendo historia y orgullosos de ser parte de un grupo que ha soñado y hecho realidad una visión que comparten muchos países del mundo pero que hasta ahora solo tres han conseguido”, abundó en una rueda de prensa.

“No podría estar más orgulloso que dando este regalo al pueblo de Israel y hacerlo parte del espíritu israelí de la tecnología, la audacia y una generosa dosis de nervios”, celebró Kahn, quien destacó que la iniciativa se ofreció como “regalo” al presidente de Israel, Reuvén Rivlin, y se declaró “proyecto nacional”.

La nave será lanzada con un cohete Falcon 9 propulsando el módulo que deberá separarse de la lanzadera unos 32 minutos después.

Si todo marcha según lo previsto, tras ese momento crítico se recibirán las primeras señales en el centro de Yehud (centro de Israel), donde está la sede de la Industria Aeroespacial Israelí (IAI) que ha construido la nave.

Después las patas de aterrizaje deberán abrirse y se iniciará una serie de pruebas para garantizar el buen funcionamiento del “Bereshit”.

El módulo lleva una cápsula del tiempo en forma de disco digital con miles de documentos, historia de la Humanidad, historia de Israel, fotos de sus creadores y dibujos, cuentos y músicas de niños israelíes que participaron en el proyecto.

En la rueda de prensa previa al lanzamiento se abordaron los principales retos a los que hará frente esta iniciativa, que ha sido posible gracias a donaciones, y que surgió del deseo de crear un “efecto Apolo”: inspirar a futuras generaciones a estudiar y dedicarse profesionalmente a la ciencia, ingeniería, matemáticas y tecnología.

El propio lanzamiento, situar la nave y ponerse en contacto con ella a larga distancia, la capacidad de resistir del artefacto en condiciones extremas, la entrada en la órbita lunar y el aterrizaje serán los desafíos que tendrá que superar el “Bereshit” para posarse sobre la superficie del satélite el próximo 11 de abril.

Si sale adelante, en el momento del alunizaje, la nave que porta una bandera israelí -y que no regresará a la Tierra-, empezará a tomar fotografías e incluso un “selfie”, y comenzará una misión científica adicional en la que también participa la NASA, con mediciones del tamaño del satélite o su campo magnético.

Esta ambiciosa misión convertirá a Israel en el cuarto país en mandar con éxito una nave a la Luna tras Rusia (1966), EE.UU. (1969) y China (2013).

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