La deuda estadounidense alcanzó los 22 billones de dólares, una cantidad superior al PIB de ese país, un récord histórico que, bajo la presidencia de Donald Trump, apenas preocupa a los republicanos.

Cuando el mandatario llegó a la Casa Blanca, esa cifra, suma de los déficits crónicos y de los intereses de la deuda, ya se situaba en los 19.95 billones de dólares, igualando el PIB estadounidense por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

Las rebajas fiscales de la administración Trump, sobre todo para las empresas, y el aumento de los gastos, especialmente en el armamento, aumentaron esa carga.

“Tenía que volver a poner orden en el ejército antes de preocuparme por los 22 billones de deuda”, dijo recientemente el presidente.

Su gobierno afirma que las rebajas fiscales, que ahondarán el déficit en 1.5 billones de dólares en 10 años, según previsiones, se financiarán por sí solas al impulsar el crecimiento y, por tanto, los ingresos.