La crisis socio-económica y política de Venezuela es el tema del día. Unos tres millones de venezolanos han migrado, la inmensa mayoría por motivos económicos, y es notoria la falta de alimentos y medicinas, entre otros bienes. Tanto así que el país -falto de recursos para remediar dichas escaseces- se apresta a recibir ayuda humanitaria. ¿Cómo es posible que Venezuela -entre los años 1950 y 1990 el país con mayor nivel de ingresos por persona en América Latina- se encuentre ahora en una situación tan precaria?

El caso se presta para hacer un contraste con Chile. En el siglo pasado, Venezuela -el país con las mayores reservas de petróleo pesado del mundo- se benefició con el rápido crecimiento de la explotación del recurso y, a partir de los años 70, del importante alza de su precio. Ello le permitió alcanzar en 1976 -año en que coincidentemente nacionalizó el petróleo- un ingreso por persona equivalente a tres veces el chileno.

A partir de entonces, y hasta 1999, Venezuela -aquejada de proteccionismo, corrupción y búsqueda de rentas, fenómenos comunes en países ricos en materias primas- perdió su liderato económico regional. En efecto, el PGB por persona de Venezuela cayó relativamente hasta igualarse al de Chile.
La reacción al mencionado deterioro fue la elección de Hugo Chávez, un populista de izquierda. Bajo el lema del Socialismo del Siglo XXI acentuó la intervención discrecional del gobierno en la economía, nacionalizando empresas, y fijando todo tipo de precios, al mismo tiempo que incrementaba muy significativamente el gasto público.

Nicolás Maduro, que asumió la presidencia en 2013, realzó tal intervencionismo discrecional, en un contexto caracterizado por la irresponsabilidad fiscal y monetaria y la corrupción. No es de extrañar que Venezuela esté ahora en bancarrota y que tenga hiperinflación, altísimos niveles de pobreza, y un PIB por persona que apenas alcance al 35 por ciento de aquél de Chile.

Los índices de Venezuela en materia de facilidad de hacer negocios (lugar 188 de 190), de competitividad (132 de 140), de libertad económica (162 de 162) y de miseria (la mayor) son de los peores del mundo, solo comparables a los de países como Somalia y de Eritrea. ¿Pretende el régimen crear un caos que le permita luego imponer una dictadura totalitaria? ¿O los anteriores indicadores son el reflejo de una ideología errada y de la incompetencia del gobierno de Maduro?

Cualquiera que sean las respuestas, lo sucedido hasta ahora en Venezuela es absolutamente trágico y sugieren inequívocamente el poderoso efecto -positivo en Chile y negativo en Venezuela- de las respectivas políticas económicas aplicadas por estos países en las últimas décadas.

/Escrito por Rolf Luders para La Tercera