Pedro Vivian Guaita, ex sargento de carabineros, es la nueva víctima que falleció hace algunos días en Punta Peuco. Al igual que el sargento primero de Carabineros José Mario Fritz Esparza, fallecido hace un poco más de una semana, Guaita esperaba un indulto presidencial que nunca llegó. Ellos no solicitaban la libertad ni la revocación de sus condenas, ellos a estas alturas ya no pedían nada, sin embargo, sus familias, hijos, esposas y nietos, empeñaron todos sus esfuerzos para que ellos tuvieran la posibilidad de morir en sus casas con algo de dignidad. Esto no fue posible. Nuestra incapacidad como sociedad para avanzar en materia de derechos humanos nos hace observar este permanente ajuste de cuentas entre los de un lado y los de otro, olvidando que esta nación la hacemos todos. Qué señal les estamos dando a nuestros hijos? Cuanto sacaremos en limpio de esto? De qué sirve que en el año 2003 durante gobierno del presidente Ricardo Lagos Escobar se derogara la pena de muerte en Chile por la ley Nº 19.734 si en estricto rigor las condenas de personas de edad en Punta Peuco son verdaderas penas de muerte. Mientras se escriben estas líneas en Punta Peuco se encuentra el general (r) de brigada aérea Enrique Ruiz Bunger, condenado a 10 años de privación de libertad por el supuesto delito de “secuestro calificado”. Considerando su avanzada edad (90 años) y el factor que los militares procesados no tienen beneficios carcelarios para cumplir la mitad de su condena en libertad condicional, la sentencia dictada en contra de Ruiz Bunger es literalmente una “pena de muerte anunciada” que tendrá el mismo final que tuvo Fritz Esparza y Vivian Guaita al menos que de una vez por todas se tomen cartas en esta situación humanitaria que vivimos como sociedad.

Carta Germán Pimentel Ceballos, Comandante de Escuadrilla FACH y miembro del Comando Conjunto.