Durante la semana anticipamos que Nicolás Maduro no iba a dejar que ingresara ayuda humanitaria a Venezuela.

Estamos en presencia de un dictador, un sanguinario dictador, que no va a trepidar en nada por mantenerse en el poder. Y si es necesario mandar a asesinar a su propio pueblo, lo va a hacer sin ninguna compasión. Tal como ha ocurrido en Cuba y Nicaragua, con los hermanos Castro y Ortega, otros personajes hechos a la misma medida y sustentados en la misma ambición de poder y riqueza.

En nuestro país, afortunadamente, la condena a la despiadada actitud de Maduro ha sido casi unánime, salvo un lunar que no debiera extrañar: el Partido Comunista.

En su momento, a través de un comunicado, el conglomerado que dirige Guillermo Tellier señaló que “no ayuda la injerencia en sus asuntos de poderes externos que, hace ya bastante tiempo, han mostrado que su objetivo no es la democracia en esa nación, sino la desestabilización del actual Gobierno encabezado por el Presidente Nicolás Maduro, y el vigente Estado de Derecho”.

Si uno analiza esta declaración, hasta podría aceptar que es congruente con la política que siguen estos personajes, que en Chile tienen representación pública y que tienen como rostros más visibles al propio Teillier y las diputadas Vallejo y Cariola.

Ellos no creen en la democracia. Lo han dicho incuso públicamente: al poder se llega por la vía de las armas, si es necesario para imponer una ideología que no acepta -entre otras cosas- la economía de libre mercado, el emprendimiento y la libertad de las personas.

Sin embargo, la incongruencia es mayúscula cuando se establece que el Partido Comunista chileno sigue avalando una dictadura como la venezolana, y a su vez es  partícipe de un gobierno neoliberal como el nuestro, al que además le sacan abundante partido, aprovechando esta manera de hacer política, que por ideología rechazan.

¿Acaso no tuvieron presencia con Bachelet en importantes ministerios y reparticiones públicas? ¿Acaso no usufructuaron de una Universidad como la Arcis, dejando en la indefección a los estudiantes?

¿Acaso no son muchos los militantes de la hoz y el martillo que han llenado sus bolsillos cobrando sueldos millonarios en la repartición pública y el Congreso?

De hecho, las honorables diputadas del Partido comunista (las mencionadas Vallejo y Cariola), que antes desfilaban por las calles protestando contra el lucro y que ahora cobran cerca de 10 millones de pesos mensuales, como dieta por su participación en el parlamento. Agreguemos los 15 millones que reciben por concepto de otros beneficios. Son 25 millones que se echan al bolsillo cada 30 días.

Como dijo el diputado René García (RN): “Así es re fácil ser comunista. Como los chinos: comunistas y ricos”

Por lo mismo, los chilenos que realmente creemos en la democracia y por lo mismo no aceptamos la presencia de un dictador como Nicolás Maduro al mando de un pueblo tan noble como es Venezuela, tenemos la obligación de apoyar – con palabras y con hechos- a los venezolanos residentes en nuestro país y que están enfocados en una hermosa y sacrificada labor por llevarle ayuda humanitaria a sus hermanos.

Han sido hostigados e incluso agredidos por estos mismos comunistas que persisten en la permanencia de Maduro en el poder y que acá en Chile se llenan la boca despotricando contra la “dictadura de Pinochet”, que casi ninguno de ellos conoció en propiedad y que rechazan con la misma fuerza fuerza con la que a su vez defienden una dictadura de las peores que ha sufrido país alguno en Latinoamerica y que prefieren que su pueblo se muera de hambre antes que dejar pasar ayuda humanitaria y comida.

Hagamos que las esperanzas del pueblo venezolano y que todos los esfuerzos se sigan sumando para aliviar la dura carga que representa vivir en dictadura

Waldo Mora Longa, ex diputado y actual director de Radio Santiago