El cerco económico contra el presidente venezolano Nicolás Maduro se ha convertido en una tenaza muy efectiva para limitar su capacidad de mantenerse en el poder. Sin el oxígeno que le venían dando los ingresos petroleros por ventas de crudo a Estados Unidos, bloqueados desde comienzos del año por el gobierno de Donald Trump, el gobierno está pasando las verdes y las maduras para garantizar su funcionamiento y sus programas sociales, que le garantizaban el apoyo popular.

En este nuevo escenario, los partidos de oposición liderados por el presidente interino Juan Guaidó, han iniciado una cuenta regresiva frente a la salida del actual gobierno, el proceso de transición a la democracia y la reactivación de la economía.

Este último tema está contemplado en el Plan País: el día después, diseñado por un grupo de expertos economistas, universidades gremios, empresarios y miembros de la iglesia venezolana, que contiene las principales líneas de acción que debería seguir el gobierno de transición para reconstruir el aparato productivo, reactivar la demanda y poner a andar de nuevo la economía del país.

La expectativa por este proceso despertado el interés de muchos sectores y países que en el pasado habían sostenido productivas relaciones de negocios. Colombia está en este grupo y ya entre gobierno, gremios y empresarios han comenzado a escucharse voces sobre las oportunidades que se abren para el país con la recuperación de la economía venezolana.