Por. Jaime Troncoso Trunce (Twitter: @matrope_ )

Universidad de Chile vive un presente completamente ajeno a lo que esperaban dirigentes, cuerpo técnico, jugadores e hinchas. Nunca antes las expectativas estuvieron tan alejadas de la realidad en cuanto al rendimiento del cuadro mágico, tanto dentro como fuera de la cancha.

Toda consecuencia (sea buena o mala) respecto a un objetivo determinado está supeditado a múltiples factores. En ese sentido, Azul Azul ha cumplido un papel fundamental para entender el nefasto presente que vive el club más importante del fútbol chileno. Más que un tufillo, diría que hay una fumarola a sedición dentro de la sociedad anónima que afecta directamente al primer equipo.

Por otro lado, Sabino Aguad -a la luz de los hechos- ha realizado una pésima gestión como gerente deportivo. De muestra un botón: hasta los propios afectados por sus ‘convenientes’ decisiones lo han desnudado ante los hinchas. Seguramente todavía le dan las gracias desde Palestino por no llevar a Luis Jiménez al CDA. Ahora, ¿Qué papel cumple Frank Darío Kudelka en el pésimo presente futbolístico del equipo? ¿Cuáles son las culpas del DT?

Acá te dejo las cuatro principales cruces que el cordobés tiene que asumir como propias:

1) Traicionó su idea futbolística

Este, a mi juicio, es el error más grande que ha cometido Kudelka en la “U”. Durante el 2018 se esforzó en remarcar, una y otra vez, que el equipo jugaba como ‘podía’ no como ‘quería’ porque necesitaba otros jugadores para llevar a cabo su estilo.

Durante los partidos de pretemporada este 2019, utilizó el esquema que tanto deseaba (4-1-2-3) con Rafael Caroca (no quiso traer un ‘6’ de juego) de contención y Jimmy Martínez junto a Nicolás Oroz como volantes mixtos. ¿El objetivo? Intentar ser protagonista en la cancha en base a buen pie, posesión de pelota y juego ofensivo.

¿Qué pasó en el primer partido por los puntos en Arequipa? El miedo atávico a la altura (que tanto atemoriza a los trasandinos) terminó por torcer sus convicciones. Dejó en la banca a Oroz y metió a Augusto Barrios con el fin de ‘contener´ al rival, renunciado al único jugador que le podía permitir tener la pelota, crear alguna sociedad con sus compañeros o meter un pase filtrado para dejar mano a mano a los delanteros…en definitiva, él jugador que podía “pensar” en momentos de ahogo.

¡Así le fue! El equipo nunca se sintió cómodo en Perú, tuvo nulo control del partido y, para más remate, terminó perdiendo gracias a un gol de otro partido.

2) Aceptó jugadores que no quería

Todos sabemos que Kudelka quería un volante central de juego que hiciera las labores de Guiñazú en su exitoso Talleres. Un jugador que entienda los momentos del partido: cuándo meterse entre los centrales, cuándo ir hacia los costados, cuándo meter un pase filtrado o darle otra vuelta a la jugada. Es decir, alguien que entendiera el juego y maneje los tiempos.

No llegó nadie y se conformó con Rafael Caroca quien le sostuvo la estantería durante el 2018, pero que estaba lejos de ser el jugador ideal para esa posición y ni hablar del ideario futbolístico del entrenador. Algo parecido pasó con ‘Bebelo’ Reynoso quien tampoco llegó al club. Ahora, te lo planteo así hincha azul: Si yo soy DT y me dicen que no me van a traer los jugadores que quería, sino la 3° o 4° opción, está en mí decidir qué hacer.

Si no me gustan las alternativas a los nombres que solicité, tengo todo el derecho a estrechar mi mano, darles las gracias a los dirigentes e irme a otra institución donde crea que existen condiciones para llevar a cabo mi proyecto. Ahora, si decido quedarme con lo que me ofrecen tengo que hacerme cargo y asumir lo que pase después (sea bueno o malo). ¿Qué hizo el entrenador? Se quedó y ahora tiene que asumir. No le queda otra.

3) Manda ‘al frente’ a sus jugadores

Este tema es sensible. Muchos entrenadores y ex futbolistas de gran recorrido coinciden en algo: “Los jugadores le sacan la ficha al entrenador en la primera charla…a los 5 minutos”. Tasan con mucha certeza lo que se dice versus lo que se termina haciendo.

En este sentido, Kudelka ha ido demasiado lejos. Tras el partido ante Melgar dejo entrever que él y su cuerpo técnico habían planificado bien el partido, pero que después el plan no había sido llevado a cabo en la cancha: “no siento que nos equivocamos en el planteo, sí siento que no lo hicimos muchas veces, y que cuando salió, no concretamos”.

A ver, desmenucemos la declaración: ¿A quién se refiere cuando dice “no siento que “nos” equivocamos en el planteo…”? Está claro que a él y su cuerpo técnico. Luego dice “sí siento que no lo hicimos muchas veces, y que cuando salió, no concretamos”. ¿Quiénes son los responsables de “no hacerlo muchas veces y de no concretar? Está claro que se refiere a los jugadores.

Esto claramente puede desestabilizar al grupo. ¿Hasta cuándo van a aguantar los jugadores que les eche la culpa a ellos y que no exista un ápice de autocrítica por parte del jefe de grupo que es el técnico? A mi juicio, en cualquier momento se le da vuelta el camarín. En ese escenario, no hay vuelta atrás.

4) La fortuna no ha estado de su lado

Tras la derrota ante Melgar en el partido de ida de la Copa Libertadores, la vuelta en el Nacional se veía como el momento indicado para el despegue del cuadro mágico. Se esperaba ver la mejor versión del “Método Kudelka”. La máxima expresión de su edulcorada frase “el futuro está en el arco del frente”.

Nada de eso. Si hay una máxima en este deporte tan lindo -para mí claro está- es esa que dice que “El fútbol es dinámica de lo impensado”. Claro, se puede planificar muy bien un partido, no dejar detalle al azar, utilizar tecnología de punta para generar aterciopelados números de dudoso valor, pero los imponderables terminan por mandar a la hora de los ‘quiubos’.

Y eso fue lo que pasó. El ‘10’ de la “U” se lesionó. Sufrió un esquince en uno de sus tobillos y no pudo participar del trascendental choque ante los peruanos. Ante la bofeteada de realidad que sufrió Kudelka, este respondió con Echeverría de volante central. La historia después es conocida. A llorar a la Iglesia.

Ante Cobresal y O’Higgins, en el torneo local, tampoco pudo utilizar en su esquema al ex enganche de Chacarita Juniors. En el caso del partido ante los mineros, el jugador todavía sufría de su lesión y ante los de la sexta región jugó visiblemente mermado físicamente. Sin embargo, en las polas pelotas que tocó ya se pudo ver algo de claridad. Por lo menos le pasaba la pelota a un compañero.

Está claro que este último punto tiene que ver más con el azar, el destino o la magia de la vida. Para otros se deberá a designios de Dios y a que todo está escrito. Lo cierto es que – en general- sí podemos decir que Frank Darío ha cometido varios errores en su paso por Universidad de Chile. La pregunta que me gustaría dejarle al deté argentino sería…¡Maestro…¿Y la autocrítica, cuándo?