Como en toda causa social, la causa del “feminismo” encuentra una natural adherencia en la sociedad, ya que deja de manifiesto realidades de injusticia, abuso y criminalidad que afectan a una parcialidad de la población femenina del país y que, por desgracia, en muchos casos, involucran el accionar masculino. En este sentido, el “día internacional de la mujer”, que se celebra el próximo 8 de marzo de 2019, corresponde a una fecha fijada por la ONU en 1975, destinada a la reflexión sobre la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Como dijimos, nadie podría oponerse a esto, y quien lo hiciera, quedaría en natural tela de juico ante la sociedad. Sin embargo, la marcha anunciada para este viernes en Santiago en conmemoración de este día nada tiene que ver con la protección de la mujer en cuanto ser vulnerable o con la supuesta igualdad de derechos, sino más bien trata de imponer intereses de un grupo de presión ideologizado.

Para entender esto, basta leer algunos de los “objetivos” que las organizadoras han propuesto para el evento. ¿Qué clase de reflexión positiva puede producir la “paralización productiva ese día… en caso de ser posible, paralizar en lugares que ofrezcan servicios a la comunidad, hospitales, consultorios, escuelas (…) paralización reproductiva, no realizar labores de cuidado (orden, aseo, cuidado de niños … “?

Resulta evidente y no exagerado decir que, en pocas décadas, la causa del feminismo ha dado un giro desde la noble idea de buscar la igualdad de derechos civiles y políticos entre hombres y mujeres, al absurdo de erradicar la naturaleza misma de la mujer y de su rol propio e insustituible en todas las instituciones sociales. En consecuencia, lo que busca esta marcha no es luchar por la igualdad entre hombres y mujeres, sino promover la subversión cultural, a través de consignas que la llevan al conflicto con los hombres, con los padres, con las parejas, con los hijos, con los jefes, con los subalternos, etc. La idea es que los hombres aparezcan generalizadamente como seres intrínsecamente malos, negando, de esta forma, el hecho que ambos sexos son complementarios entre sí y no enemigos.

Hoy vemos a varios actores de gobierno desmarcándose de lo que podría llegar a ser esta movilización feminista. Esto no es raro si se lee el Documento “Síntesis del Encuentro Plurinacional de Mujeres que Luchan”, donde consta que lo que se busca en realidad en esta marcha, es alterar el orden público y que el feminismo llegue a formar una fuerza de transformación social y de oposición.

Cabe cuestionarse si este movimiento representa a la mujer trabajadora, madre de familia, sostenedora de hogar, de sentido común y que no está dispuesta a abandonar a quienes ama, o es más bien un movimiento de activistas políticos con raíces de izquierda que en nada representan a la mujer chilena real.

Una respuesta honesta a esta inquietud nos permitirá conocer la verdadera naturaleza de este movimiento.

/Columna de Pamela Pizarro Directora Ejecutiva de Fundación Cuide Chile para El Líbero