En el día de la mujer, investigamos sobre el enfrentamiento vigente entre feministas radicales (nacieron en USA en los ’60) y las transfeministas (movimiento consolidado en los 2000). Para las primeras, el problema es la existencia misma de los géneros. Para las segundas, el problema es el sistema rígido binario hombre/mujer; deberían haber tantos géneros como identidades existan. Las primeras perciben a las transexuales que se reivindican como mujeres, como personas “libres” sosteniendo una pancarta pidiendo que se las identifique como esclavas.

Imagenes del "Museo de la vagina" ./Foto:Standard.co.uk
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Para las ‘radfems’, ser mujer siginifica pertenecer a una clase social oprimida. La raíz de todas las desigualdades sociales causadas por el patriarcado es la existencia misma de los géneros, que deberían ser abolidos,  explica la politóloga y reportera, Helena Sardà en el portal Código Nuevo. 

Del otro lado, las ‘transfems’ consideran que el origen de la opresión patriarcal no son los géneros en sí, sino el sistema binario rígido hombre/mujer.

“El transfeminismo quiere que haya tantos géneros como identidades existan; el feminismo radical quiere que no haya ninguno”, escribió Sardà.

Para las feministas radicales -el movimiento nació en USA en los ’60-, la opresión patriarcal es sexual y se ejerce desde el nacimiento. “Al nacer nos asignan la clase sexual oprimida u opresora en función del sexo con el que nacemos”, explicó la periodista y feminista radical, Anna Prats. “Desde entonces, el patriarcado te socializará, a través de la cultura, en la feminidad: sumisión, delicadeza, cuidados y objetificación sexual. Empezarás tu vida en desventaja social frente a los percibidos como hombres y el patriarcado explotará tu trabajo, tu sexo, tu reproducción y tu apoyo emocional mediante la violencia y la presión psicológica y cultural. Por eso, según el feminismo radical, educar a las mujeres así es ya de por sí un abuso”, explica Sardà en relación al feminismo radical.

Según el transfeminismo -movimiento consolidado en los 2000-, una persona puede nacer mujer aunque no nazca hembra.

“Reduciéndolo al absurdo, podríamos decir que cuando las radfems ven a una transexual reivindicar su identidad innata de mujer, ven a una persona ‘libre’ sosteniendo una pancarta reivindicando que se la identifique como esclava, diciendo que ella nació esclava, y que por qué no iba a ser considerada y tratada como tal”, explica Sardà.

“El debate sobre el género trae consigo muy diferentes puntos de vista. Aunque suelen entenderse como contrarias sin serlo (lo contrario al transfem, sería en todo caso el liberal feminism o libffem), estas dos corrientes quizá sean las que han protagonizado el debate más encendido entre sí en los últimos años. Si bien las dos corrientes cuestionan el género, el feminismo radical o radfem teoriza que el género es un constructo social y propone abolirlo y tenerlo en cuenta únicamente en aspectos puramente biológicos o médicos. El transfeminismo, en cambio, propone no abolirlo directamente. Desliga radicalmente la relación entre el sexo y el género. Entendiéndolo como un constructo social, propone cuestionarlo y hacerlo flexible, quitarle las implicaciones sociales, romper los roles asignados, huir del binarismo hombre/mujer y abrirse a un amplio espectro entre masculinidad y feminidad, en el que no importan los genitales con los que naces”, escribió Adriana Andolini en la revista Grazia.

“Considerar que el feminismo es un movimiento monolítico y carente de autocrítica es un error. El debate entre el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia lleva abierto desde los años 70”, explica la activista y monologuista Jéssica Fillol en su web, aclarando que el artículo fue escrito en colaboración con Sara Riot.

El debate entre feminismo de la igualdad y feminismo de la diferencia lleva abierto desde los ’70, explica. El feminismo de la igualdad pretende conseguir la igualdad entre los sexos, mientras que el objetivo del feminismo de la diferencia es que hombres y mujeres tengamos los mismos derechos. Las feministas de la igualdad se centran en un trabajo institucional orientado a que las mujeres obtengan igual acceso al poder político que los hombres, las feministas de la diferencia apuntan a reivindicar los valores asociados típicamente a “lo femenino” como igual de válidos.

“Por decirlo de una forma sencilla, las feministas de la igualdad quieren tener el mismo derecho a hacer las cosas que hacen los tíos, mientras que las feministas de la diferencia quieren tener derecho a no comportarse como un tío sin por ello ser tratadas como seres inferiores”, escribió Fillol.

El enfrentamiento entre ‘radfems’ y ‘trasfems’ se ve reflejado en los movimientos feministas en Argentina hoy. En febrero, en plena preparatoria para las movilizaciones del 8M, el Movimiento Antifascista de Disidencias Sexo-identitarias difundió a través de redes sociales un comunicado contra los discursos de odio que pretenden infiltrarse en el feminismo. “La primera Asamblea preparatoria para el 8M, se pronunció enfáticamente contra las voces transodiantes que se manifiestan desde el autodenominado ‘feminismo radical’. (…) El límite irrenunciable que proponemos consensuar hoy es el freno a los discursos de odio que niegan existencias, que violentan a las identidades trans, travestis y no binaries que formamoes este movimiento. (…)”