Dice que ha tenido un año “duro, difícil y exigente” y se reconoce como uno de los principales damnificados en el primer aniversario del gobierno de Sebastián Piñera, que se cumple mañana. Aún así, el balance del ministro del Interior, Andrés Chadwick, es positivo y afirma que “estamos en un nivel de aprobación en torno al 43%-45%, que te permite poder desarrollar un gobierno con respaldo ciudadano”.

Están a punto de cumplir un año al mando del gobierno, ¿qué tiene para celebrar La Moneda?
Durante 2018 el gobierno ha logrado alcanzar tres objetivos que marcan una diferencia e inician un proyecto distinto. Nos hemos concentrado en ordenar la casa, asumiendo tareas que estaban pendientes: el tema migratorio, delincuencia, Carabineros, la infancia, la agenda mujer. Un segundo objetivo fue generar un clima político-social de unidad: retomar el valor del diálogo, dejar de lado las expresiones de retroexcavadoras o del abuso mayoritario y sobreideologizado, así el Presidente llamó a sacar adelante cinco grandes acuerdos nacionales con personas de distintos sectores. Y, en tercer lugar, poner en marcha el país. Veníamos de un momento de estancamiento económico muy severo. Creo que han sido objetivos que el año 2018 se han logrado y nos permiten pensar que este primer año de gobierno, el año 2018 haya sido un mejor año para los chilenos, para todos, de lo que fueron los años anteriores.

¿Están satisfechos con lo logrado en 2018? 
Estamos contentos con lo logrado.

Hablaba de dos objetivos: ordenar la casa y poner en marcha el país. ¿Acaso encontraron la casa más desordenada de lo que esperaban?
La ciudadanía ya tenía claro que nos encontramos con un país económicamente muy deprimido y con cuentas fiscales que reflejaban un fuerte déficit fiscal. Una prioridad fue poner de nuevo en marcha la economía: que se generen las condiciones de confianza, de certezas jurídicas, de que exista incentivo para invertir, crear empleos, unido a políticas y a decisiones de políticas fiscales que transmitieran esa convicción del gobierno de hacer bien las cosas. No estaba bien Chile en la oscuridad.

Y, sin embargo, el gobierno termina su primer año con una baja fuerte en su nivel de aprobación. ¿Cómo se explica eso? ¿Expectativas?
La ciudadanía está más exigente y más informada. En el contexto de los gobiernos en Latinoamérica tenemos un nivel de aprobación muy bueno. Estamos en torno al 43%- 45%, que te permite poder desarrollar un gobierno con respaldo ciudadano. Las expectativas son una lección que el Presidente tiene muy clara del gobierno anterior: hay que ser ponderado, porque eso te pasa la cuenta, aun cuando hagas algo -y lo hagas muy bien- te van a criticar o te van a castigar porque generaste una ilusión que no pudiste cumplir. En eso hemos tratado de ser muy cuidadosos.

Ya no hay frases -como en el gobierno anterior- de “el mejor censo de la historia” o “hemos hecho más en 25 días que en los últimos 25 años”…
Más que frases que a veces salen de los contextos y dan una impresión distinta es una voluntad, una actitud que el Presidente tiene muy clara de hablarle al país y de plantearle tareas exigentes, pero sobre la base de la realidad de cómo se puede lograr.

¿Cómo se condice este diagnóstico que plantea con que Michelle Bachelet continúa apareciendo como la principal figura opositora?
No sé si será la principal figura opositora. Michelle Bachelet con las condiciones políticas y personales que tiene y habiendo sido dos veces Presidenta de Chile está en la memoria y en el recuerdo. Uno no sabe ni puede saber en el tiempo que estamos y en los plazos que estamos si eso se refleja o no en liderazgos políticos electorales futuros, eso es imposible poder determinarlo.

La expresidenta es la figura a la que el gobierno más apunta, critica y golpea. De obsesión se ha hablado…
No existe interés alguno y menos obsesión en torno a criticar u opinar sobre la expresidenta Bachelet. Lo que ha ocurrido es algo distinto y que no tiene responsabilidad alguna el gobierno: la expresidenta Michelle Bachelet tiene un altísimo cargo dentro de Naciones Unidas y ese cargo hoy día la ha puesto en una vitrina pública en relación, específicamente, al tema de Venezuela, que es un tema muy cercano, muy dolido, para nuestro gobierno y para los gobiernos democráticos latinoamericanos. Entonces, ha habido una referencia natural en torno a la expresidenta en razón de su cargo y en relación a un tema que no es un tema de la política interna chilena, sino que en relación a la situación de la dictadura de Maduro en Venezuela.

¿El gobierno no la considera como la principal figura de oposición?
No es que la consideremos ni no la consideremos, no nos corresponde a nosotros hacer ese examen. A los chilenos les cuesta mucho poder responder cuál es o cuáles serían las principales figuras de la oposición por la situación que está viviendo hoy día de una fragmentación, de una pérdida de habilidad de sus coaliciones, de una aparición de un actor nuevo como el Frente Amplio. Dicho eso, la expresidenta Bachelet tiene un lugar y un recuerdo porque ha sido dos veces Presidenta de la República y es una mujer con un historial en nuestro país muy potente. Ahora, si eso significa adhesión política…, no tengo la menor idea.

Han hablado de la existencia de dos oposiciones: una que señalan como obstruccionista y otra colaborativa. ¿Ha cambiado ese escenario? 
El Frente Amplio, el PS y el PC, donde a veces puede haber excepciones individuales, pero estos tres conglomerados se definen como una oposición directa, dura, y no demuestran un mayor interés en tener o participar en buscar acuerdos en proyectos legislativos. Algunos de estos conglomerados no quisieron participar formalmente en los acuerdos nacionales. Por otra parte, hay en el Parlamento un sector de la oposición, de centro, de centroizquierda, el Partido Radical, la DC, sectores del PPD, independientes, que han demostrado una actitud opositora en un afán positivo, haciendo ver sus puntos de vista, pero han estado con una disposición constructiva a conversar. Eso nos ha permitido lograr avanzar en materias legislativas importantes en el Congreso y eso nos da también una confianza, una expectativa de que si esa conducta se ha tenido durante el primer año de gobierno, esa conducta se pueda mantener durante este año.

Usted esta semana planteaba su preocupación porque la influencia del Frente Amplio estaba creciendo en la oposición…
Más que manifestar una preocupación, advertía de una situación. Ojalá que los sectores de la izquierda pudiesen también incorporarse y no rechazar las cosas ni siquiera antes de conocerlas solo por el hecho de venir del gobierno del Presidente Piñera. Ojalá ellos puedan reflexionar sobre esto. La sociedad espera de sus actores políticos que avancen en la solución de los problemas más que en una acción de oposición a la antigua.

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