Donald Trump sigue expectante de lo que pase en el Senado, a donde fueron llevados los artículos de destitución (Impeachment) para que sean votados en un juicio político.

La primera vez que el magnate enfrentó dicho juicio, las mayorías republicanas del Senado le garantizaron salir airoso, algo que podría pasar nuevamente, pues todavía tiene muchos partidarios que están dispuestos a seguir respaldándolo.

Sin embargo, el proceso esta vez no será tan fácil pues Trump ha perdido el apoyo de figuras claves dentro de su partido. En la votación en la Cámara de Representantes, 14 republicanos votaron a favor de la destitución del presidente, entre ellos la congresista Liz Cheney, la número tres en relevancia dentro del partido.

En el Senado, la atención está puesta en Mitch Mcconnell (foto), el líder de mayorías de los Republicanos, quien ha sido partidario de Trump pero se apartó del presidente desde la confirmación de la elección de Joe Biden por parte del Colegio Electoral y más recientemente tras los desmanes ocasionados por la turba de seguidores de Trump.

El voto de Mcconnell podría ser decisivo pues motivaría a otros republicanos a moverse hacia la revocatoria del presidente, un proceso que puede continuar incluso cuando Trump no esté en la oficina presidencial y que significaría su muerte política.

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