El asteroide Bennu, destino de la misión OSIRIS-REx de la NASA, está girando más rápido con el tiempo, según investigadores que lo atribuyen a un extraño efecto de la luz solar en su superficie.

Bennu está a 110 millones de kilómetros de la Tierra. A medida que se mueve a través del espacio a unos 101.000 kilómetros por hora, también gira, completando una rotación completa cada 4,3 horas.

La nueva investigación, presentada en Geophysical Research Letters, encuentra que la rotación del asteroide se está acelerando en aproximadamente 1 segundo por siglo. En otras palabras, el período de rotación de Bennu se está reduciendo en aproximadamente 1 segundo cada 100 años.

Si bien el aumento en la rotación puede no parecer mucho, durante un largo período de tiempo puede traducirse en cambios dramáticos en la roca espacial. Según los autores del estudio, el asteroide gira cada vez más rápido durante millones de años, podría perder partes de sí mismo o hacerse pedazos.

Detectar el aumento en la rotación ayuda a los científicos a comprender los tipos de cambios que podrían haber ocurrido en Bennu, como deslizamientos de tierra u otros cambios a largo plazo, que la misión OSIRIS-REx buscará.

“A medida que se acelera, las cosas deberían cambiar, así que vamos a estar buscando esas cosas y detectar esta velocidad nos da algunas pistas sobre el tipo de cosas que deberíamos estar  buscando”, dijo en un comunicado Mike Nolan, un científico investigador principal en el Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona en Tucson, autor principal del nuevo artículo y el jefe del equipo científico de la misión OSIRIS-REx.

“Deberíamos estar buscando evidencia de que algo fue diferente en el pasado bastante reciente y es posible que las cosas cambien a medida que avanzamos”, añadió.

La misión OSIRIS-REx está programada para llevar una muestra de Bennu a la Tierra en 2023. Entender el cambio de rotación de Bennu podría ayudar a los científicos a descubrir qué pueden decirnos los asteroides sobre el origen del sistema solar, qué probabilidades hay de que los asteroides representen una amenaza a los humanos y si sus recursos mineros pueden ser extraidos.

Para comprender la rotación de Bennu, los científicos estudiaron los datos del asteroide tomados desde la Tierra en 1999 y 2005, junto con los datos tomados por el Telescopio Espacial Hubble en 2012. Fue cuando al observar los datos del Hubble cuando notaron que la velocidad de rotación del asteroide en 2012 no coincidió con sus predicciones en base a los datos anteriores.

“No podías hacer que encajaran del todo bien”, dijo Nolan. “Fue entonces cuando se nos ocurrió esta idea de que tenía que estar acelerándose”.

La idea de que la rotación de los asteroides podría acelerarse con el tiempo se pronosticó por primera vez alrededor de 2000 y se detectó por primera vez en 2007, según Nolan. Hasta la fecha, esta aceleración solo se ha detectado en un puñado de asteroides, dijo.

El cambio en la rotación de Bennu podría deberse a un cambio en su forma. De manera similar a como los patinadores de hielo se aceleran a medida que tiran de sus brazos, un asteroide podría acelerar a medida que pierde material.

EL EFECTO YORP

Nolan y sus coautores sugieren que la razón del aumento en la rotación de Bennu es más probable debido a un fenómeno conocido como el efecto YORP. La luz del Sol golpeando el asteroide se refleja de nuevo en el espacio. El cambio en la dirección de la luz que entra y sale empuja el asteroide y puede hacer que gire más rápido o más lento, dependiendo de su forma y rotación.

La misión OSIRIS-REx determinará la tasa de rotación de Bennu de manera independiente este año, lo que ayudará a los científicos a determinar la razón del aumento de la rotación. Dado que las naves espaciales nunca visitarán la gran mayoría de los asteroides, las mediciones también ayudarán a los científicos a descubrir cómo las mediciones en tierra pueden comprender estos objetos lejanos.

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