Pese a la derrota en su debut, se veía a un Alfredo Arias tranquilo, reflexivo y hasta conforme con lo que entregaron sus pupilos.

Todo bien, hasta que le preguntaron por las frases que le dedicó su antecesor, Frank Darío Kudelka. “Me cansé de las mujeres lloronas”, dijo el uruguayo sin tapujos. Agregando que “si le hubiera ganado a Melgar, yo no estaría aquí”.

Por otro lado, el DT se refirió a la renuncia del presidente de Azul Azul Carlos Heller,señalando que “me produce el dolor que triunfen los malos”.

“Es una buena persona, un tipo derecho. Que se tenga que ir por la gente que se siente dolida porque pierde. Está bien pero, aparte de alentar, ¿que más han hecho?. Una persona que lo ha dado todo por el club”, dijo.

“No es él quien se tiene que ir. Que triunfen los malos, eso me envenena y me calienta.El mundo y la vida necesita más gente como Heller”, agregó el técnico de origen uruguayo.

Respecto al partido, Arias dijo que “nos enfrentamos a un buen rival, con pocas debilidades. Pero estoy orgulloso de mi equipo, un día y medio de entrenamiento y realizaron lo que les pedí. Tuvimos intensidad, pero no la pudimos mantener”.

Respecto a las manifestaciones de los hinchas en contra de Azul Azul, el entrenador declaró que cuando eso pasa tanto jugadores, cuerpo técnico y dirigencia tienen que poner el pecho a las balas.

“Siempre que se pierde la hinchada se molesta, cuando hay cambios de técnico, ahí se ven muchos defectos y pocas virtudes. Para eso están los jugadores, cuerpo técnico y directivos, para dar la cara”, agregó.

Consultado por la polémica sobre su arribo a la ‘U’ (llegó a Chile para negociar su llegada a la “U” antes de la renuncia de Kudelka), el uruguayo fue claro y tajante.

Según el oriental “la crisis no se desató con la renuncia de Kudelka. Los dirigentes ya sabían lo que iba a pasar. Tenían que hablar con alguien por si pasaba lo que pasó. Vine a hablar. Y no me arrepiento para nada. Me siento avergonzado. Me dijeron que la crisis era inminente y si no venía, iba a venir otro”.

“Estoy orgulloso de poder hacer lo que hago. Yo no le hice ningún mal a nadie. La responsabilidad es mía. Acepté venir cuando se me dijo que era inevitable la ida de Kudelka. Doy la cara. Dije una mentira de niño, pero no pensé que tendría tanta trascendencia. Nadie me obligó. Pero ya estaba acá, estaba hecho. Jamás actué mal con el cuerpo técnico anterior. No se puede esperar que un DT se vaya para salir a buscar otro. No funciona así”.

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