Suelta una carcajada al recordar que “nosotros hemos sido mucho más tiempo oposición que gobierno”. Pero, en base a esa misma experiencia, la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, habla con propiedad al criticar la forma en que la centroizquierda ha enfrentado este segundo gobierno del Presidente Sebastián Piñera.

Para la senadora por Biobío, lo que la oposición ha hecho es “negar la sal y el agua”. Por tanto, dice que los dirigentes oficialistas deben desplegarse por el país para “socializar” las propuestas del gobierno y dar cuenta de que, aquello que no se concrete, será responsabilidad de sus adversarios políticos.

Al hacer el balance del primer año de gobierno, el senador Manuel José Ossandón dijo que los chilenos aún no sienten los “tiempos mejores”. ¿Lo comparte?

Creo que se equivoca. En general, el primer año de gobierno fue un buen año si lo comparamos, por ejemplo, con la Presidenta Bachelet, que terminó en menos de 30% el primer año. Terminar con 40%, considerando que tenemos minoría en ambas cámaras, es un buen escenario. El gobierno tuvo la habilidad de poner temas sobre la mesa que tenían sintonía con la gente, como la inmigración, Aula Segura, temas de seguridad ciudadana. Además, si bien no bajó sustancialmente la tasa de desempleo, sí mejoró la tasa de empleo de buena calidad, y eso la gente lo empieza a notar.

La Moneda y el oficialismo acordaron una nueva estrategia: del llamado a los grandes acuerdos se pasó a acuerdos “en la medida de lo posible”. ¿Eso es una muestra de realismo por la relación con la oposición o por temor a que los apoyos de derecha se vayan con José Antonio Kast?

Tiene que ver con realismo político. Estamos con una oposición que se ha definido, en los hechos y en la práctica, como el no por el no. Es obstruccionista, niega la sal y el agua, está dispuesta a sacrificar el bien general por buscar un bien electoral. Frente a eso, uno tiene que tratar de llegar a acuerdos, pero sin dejar de ser lo que somos. Fue Chile Vamos el que ganó el gobierno, fuimos nosotros quienes ganamos con nuestras ideas, y son esas ideas las que la gente respaldó para poder poner nuevamente al país en marcha. Sin duda, hay que hacer todos los esfuerzos para llegar a acuerdos, pero si recibimos como respuesta un no porque no, entonces hay que avanzar y que la gente evalúe y se dé cuenta de lo que están haciendo.

¿No hacían lo mismo ustedes cuando eran oposición?

No, nosotros aprobamos muchos proyectos que, posteriormente, incluso me he arrepentido de haberlos aprobado, como la reforma tributaria.

El senador Andrés Allamand planteó que están preparados para el rechazo, por ejemplo, de la reforma tributaria, pero pedía a los equipos del gobierno que no sigan “aguando” el proyecto. ¿Comparte esa postura de buscar acuerdos sin desnaturalizar los proyectos?

Uno puede ceder hasta donde cree que deja de ser beneficioso. Estamos haciendo una propuesta tributaria para poner al país en marcha, aumentar la inversión, mejorar el crecimiento, y para eso hay ciertas medidas. Si finalmente, fruto de una negociación, se terminan eliminando esas medidas y se terminan generando solamente medidas accesorias, no tiene sentido avanzar en esa propuesta.

En el ámbito legislativo, Piñera fijó un criterio: no se va a medir el éxito del gobierno en base a cuántos proyectos saquen adelante. ¿Basta con enrostrarle a la oposición sus rechazos?

No basta enrostrar, pero es necesario hacerlo, porque las personas se tienen que hacer responsables de sus actos. Hay que socializar lo que nosotros queremos hacer y por qué queremos hacerlo. Si queremos hacer una reforma tributaria para simplificar el sistema tributario, que lo reconocieron todos los ministros de Hacienda de la Nueva Mayoría, y además queremos generar beneficios para la clase media, tenemos que socializarlo. Y si dicen que no, la gente tiene que saber bien por qué no se está haciendo, para que nos den una nueva oportunidad de gobierno y ahí sí podamos tener mayoría en el Congreso.

¿Dice que hay que “socializar” porque hasta ahora no se ha hecho?

No, sí lo estamos haciendo. Hay que hacerlo siempre, más y mejor.

¿Qué se puede hacer mejor?

Es que los temas van cambiando, la agenda no es estática, siempre hay que estar haciéndolo; hay que salir a terreno, a regiones, desplegarnos los parlamentarios. Y creo que es una obligación que también los ministros cuenten lo que el gobierno está tratando de hacer, que vayan a regiones.

¿Cree que al gobierno le conviene que se genere esta discusión constante de ideas con la oposición, que se dé un debate público, aunque no se apruebe un proyecto?

No sé si le conviene o no, es un hecho de la causa. Somos un gobierno de centroderecha, y ese es el gobierno que ganó. La oposición no puede pretender que si ganó un gobierno de centroderecha, gobierne con ideas de izquierda, eso es absurdo, si ellos perdieron. ¡Resígnense!

Esa fue una crítica recurrente desde la propia UDI hacia el Presidente Piñera en su primer mandato…

No fui parlamentaria en esa época, puedo dar fe de este período, y la verdad es que no ha tenido esa actitud. Por el contrario, ha sido bastante claro en plantearse a gobernar desde lo que somos.

¿Se ha perdido cierto complejo que había en Piñera 1?

Tenemos que gobernar con nuestras ideas, no podemos tener complejos, eso no significa no tener la capacidad para llegar a acuerdos, pero tampoco ceder y transar lo que somos.

Se ha planteado, en la oposición y en sectores del oficialismo, que ampliar el control preventivo o Admisión Justa no son medidas de fondo y que, más bien, están ligadas a que Piñera va cambiando la agenda a cada rato…

Sí, efectivamente, no son medidas de fondo, pero son necesarias y la gente las percibe como necesarias. Y es obligación del gobierno satisfacer esas necesidades.

¿Para usted es positivo que se esté cambiando la agenda constantemente?

Me parece bien, porque son todos temas emergentes. La vida de la gente está hecha de grandes cosas, pero también de cosas cotidianas.

Estos temas han tensionado más aún la relación con la oposición, a diferencia del año pasado, en el que se convocó a acuerdos y mesas de trabajo. ¿Ve una intención diferente para enfrentar a la oposición?

No es que haya una intención diferente, pero no podemos dejar de hacer lo que tenemos que hacer. En todas las encuestas, el tema de seguridad ciudadana es el más importante para las personas; en todas las noticias vemos que hay menores metidos en delitos graves; en todas las estadísticas sale que la participación de menores en bandas delictuales violentas ha aumentado casi un 90%.

Desde Chile Vamos se ha cuestionado que el gobierno llame a acuerdos, pero, al mismo tiempo, emplacen con dureza a la oposición. Y eso lo califican como contradictorio…

No, yo creo que no. Llevamos más de un año de gobierno, en el que hemos tenido la mejor de las voluntades para llegar a acuerdos en un montón de cosas. Y lo que hemos recibido de vuelta es tratar de tirar cada vez más el cordel y que dejemos de ser lo que somos. ¡Nosotros somos un gobierno de centroderecha! No somos un gobierno de centroizquierda, resígnense. No vamos a gobernar con las ideas de centroizquierda.

¿Qué le parece que el Presidente fije como medida de éxito de su gobierno el pasarle la banda a alguien de su sector?

Fantástico. Un gobierno tiene que mejorar la calidad de vida de la gente, tiene que ser exitoso en lo económico y una serie de cosas, pero también, y fundamentalmente, tiene que ser capaz de tener continuidad.

¿Le gustaría que esa banda se la pasara a Joaquín Lavín?

Me gustaría que se la pasara a alguien de la UDI. Puede ser Joaquín Lavín, que hoy es, sin duda, el que está mejor evaluado, pero falta mucho. Y también hay otras personas: Evelyn Matthei, Andrés Chadwick, Isabel Plá, que tiene un potencial electoral, o Felipe Ward.

¿De qué dependerá entregarle la banda presidencial a alguien del sector?

Depende de que este gobierno sea exitoso. Por eso es tan importante que quienes tienen aspiraciones presidenciales, en lugar de tratar de posicionarse a costa del gobierno, sean capaces de ayudar al gobierno, porque si no, nos vamos a quedar con puros candidatos y ningún Presidente.

/Entrevista de Ximena Soto y Alberto Labra para La Tercera