La iglesia evangélica del ministro Ed Citronnelli fue el epicentro de una intervención religiosa “sorprendente” según afirman los presentes.

Una mujer, que padecía fuertes dolores en todo el cuerpo acusó ser víctima de un demonio que se había metido en su cuerpo.

Rosemary Daniels comenzó a convulsionar, abriendo la boca y gritando del dolor. Fue ahí cuando el hombre de fe intentó exorcizar al demonio que, teóricamente, yacía dentro de la víctima.

Tras algunos minutos Rosemary pudo comunicarse por sus propios medios y le dijo al pastor: “El demonio vino con su pene y lo empujó en mi boca”, además agregó “intentó hacerlo, una y otra vez”.

Citronelli roció con agua bendita las partes íntimas, para así evitar que el pervertido espíritu vuelva a intentar violar a la mujer.

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