El nivel de violencia que se ha vivido este año en la macrozona sur del país producto de la gran cantidad de atentados y enfrentamientos armados entre desconocidos y la policía, impacta. Y la zona roja, específicamente al sur de la Región del Biobío y en La Araucanía, es la que concentra el mayor número de incidentes y víctimas que lamentar.

En la primera mitad del año, según cifras de Carabineros y la PDI, se registraron 866 hechos de violencia, equivalentes a un 94% más que en el primer semestre del 2020, cuando se llevaron a cabo 66 eventos de este tipo. De esa cifra, La Araucanía es la región que más concentra este tipo de hechos, con 589; le sigue el Biobío, con 253; y más atrás Los Ríos, con 19.

Sin embargo, las dos primeras han sido escenario de hechos que han terminado con personas fallecidas, entre ellos, policías, comuneros y otras víctimas de la violencia que a diario se vive en la macrozona sur del país.

PDI murió en Temucuicui

El 7 de enero pasado, la PDI realizó un amplio operativo antidrogas al interior de la Comunidad Autónoma de Temucuicui, en la comuna de Ercilla. Y al ingresar, fueron recibidos con disparos de grueso calibre. Uno de ellos impactó al funcionario de la policía civil, Luis Morales, en su cabeza. Murió aquel día.

En ese momento, la PDI explicó que “los detectives fueron atacados con armas de fuego por un grupo de delincuentes, quienes utilizando armamento de grueso calibre hirieron al Inspector Luis Morales, quien producto de un impacto balístico recibido en su rostro, falleció en el lugar”.

El inspector Morales se desempeñaba en el control de fronteras norte, en Iquique, y era del Equipo de Reacción Táctica (ERTA).

Agricultor asesinado en Victoria

El mismo día en que la Policía de investigaciones allanó la Comunidad Autónoma de Temucuicui, en Ercilla, a 22 kilómetros al sur se producía un nuevo hecho de violencia, el cual terminó con la muerte de Orwall Casanova, quien fue parte de Patria y Libertad y Patriotas por Chile.

El agricultor, de 70 años, fue hallado sin vida, con un disparo en la boca, según uno de sus cercanos, en el sector de Selva Oscura, entre Victoria y Pua. Al momento del crimen, se movilizaba por un campo de trigo a bordo de una cuatrimoto, vestía un chaleco antibalas y portaba un casco balístico.

Sus cercanos creen que su muerte fue ejecutada por alguien que utilizó un fusil calibre 7.62, con mira telescópica, pues el disparo que le provocó la muerte fue hecho a larga distancia, dicen.

Carabinero víctima de mortal emboscada

La mañana del 24 de mayo, Carabineros recibió varias denuncias respecto de cortes en la ruta R-35, del sector de Collipulli, las que se encontraban bloqueadas por troncos de árboles que habían sido cortados. A ese procedimiento de despeje acudió el sargento Francisco Benavides (42), quien iba de vigía en el carro blindado.

Tras despejar la ruta, el personal policial se retiró del lugar. Sin embargo, a las 3.50 horas y a mitad de camino, fueron atacados con armamento de guerra desde corta distancia por desconocidos, quienes dispararon desde los arbustos y en altura.

Uno de los balazos impactó en el pecho al sargento primero, quien iba de vigía de en el carro mowag blindado. Él iba con chaleco antibalas pero el tiro entró por su axila, alcanzando su tórax. Murió esa misma tarde producto de sus heridas.

Macabro crimen del “Cacharra”

El 2 de junio comenzó a gestarse uno de los crímenes más brutales de los que se tenga registro a nivel nacional. Ese día, un joven de 28 años, identificado con las iniciales E.A.A.M. fue secuestrado por 12 personas al interior de la comunidad Choin Lafquenche para aclarar el robo de armas de fuego y marihuana desde ese lugar.

El joven negó tener participación del robo e inculpó al mecánico E.A.A.M., más conocido como el “Cacharra” (46), quien fue secuestrado el 8 de junio desde su propio taller por encapuchados, a vista y paciencia de clientes y su mujer.

Al ser llevados a una choza que habían construido para tenerlos detenidos, ambos fueron torturados y sometidos a diversas vejaciones durante tres días para que hablaran respecto a quién había robado las armas y la marihuana.

El 12 de junio, el más joven de los secuestrados logró desamarrarse y pudo escapar del lugar, hecho que fue la sentencia de muerte para el “Cacharra”, quien fue asesinado tras recibir intensas golpizas y ser asfixiado.

Posterior a su muerte, uno de los 12 involucrados lo descuartizó e intentaron hacer desaparecer su cuerpo en soda cáustica. Sin embargo, el plan no les resultó y quemaron sus partes. Luego, arrojaron los restos al río Renaico.

Institutano muerto en enfrentamiento

La tarde del 9 de julio, en medio de un enfrentamiento en el fundo Santa Ana de Forestal Mininco, Pablo Marchant Gutiérrez, de 29 años, murió tras recibir un disparo en su cabeza por parte de un carabinero.

Ese día, se produjo un enfrentamiento entre personal policial y un grupo de desconocidos, entre los que se encontraba el ex estudiante del Instituto Nacional, en el fundo Santa Ana, perteneciente a Forestal Mininco, en la comuna de Carahue.

En un comienzo se informó de manera extraoficial que la víctima del enfrentamiento había sido el hijo de Héctor Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco-Malleco. Sin embargo, esto fue descartado en las horas posteriores a los gravísimos hechos de violencia que también dejaron a un trabajador, identificado como Ceferino González, en estado de gravedad tras recibir un impacto balístico.

Ataque incendiario en Tirúa

Un poco más al norte de La Araucanía, pero en la misma zona roja, se llevó a cabo otro hecho de violencia que terminó con la muerte de un joven de 19 años y una adolescente de 16, en Tirúa.

Dicha comuna ha enfrentado durante este año diversos hechos de violencia, tales como ataques incendiarios e, incluso, ataques armados a un retén policial. Sin embargo, lo ocurrido la madrugada del 19 de agosto, en el sector de Manqueche, superó todos los límites, pues desconocidos quemaron tres caballos, un automóvil y previo a la quema de las cabañas le dispararon por la espalda a la menor de edad y el joven, de 19 años, murió en el lugar.

Los primeros reportes indican que este doble crimen se habría producido por un ajuste de cuentas que estaría ligado al tráfico de drogas, pues uno de los involucrados cuenta con antecedentes respecto a esos delitos. Además, el auto siniestrado participó esa noche de un enfrentamiento a balazos por las calles de Tirúa.

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