En 2014 la Agencia Espacial Europea y Roscosmos mandaron a la Estación Espacial Internacional (ESA) centenares de organismos terrestres como bacterias, algas, hongos y briófitos de hábitats polares y alpinos. El objetivo del experimento, llamado BIOMEX, era someter a esos organismos a condiciones similares a las que presenta el planeta Marte y estudiar su reacción.

Los organismos fueron incrustados y cultivados en simulantes de suelo marciano y posteriormente colocados en la instalación Expose-R2, que está situada fuera del módulo Zvezda de la estación. Allí permanecieron durante 18 meses entre 2014 y 2016, antes de iniciar su regreso a la Tierra, donde los centenares de muestras han sido analizados. Los resultados del experimento fueron impresionantes. Esos organismos terrestres lograron sobrevivir 533 días en el vacío, expuestos a la intensa radiación ultravioleta y variaciones extremas de temperatura.

“Algunos de los organismos y biomoléculas mostraron una tremenda resistencia a la radiación en el espacio exterior y en realidad regresaron a la Tierra como ‘sobrevivientes’ del espacio”, dijo el astrobiólogo Jean-Pierre de Vera, del Instituto de Investigación Planetaria del Centro Aeroespacial Alemán.

“Entre otras cosas, estudiamos las arqueas, unos microorganismos unicelulares que han existido en la Tierra durante más de 3.500 millones de años y viven en agua de mar salada. Nuestros ‘sujetos de prueba’ son parientes suyos del permafrost ártico. Han sobrevivido en condiciones espaciales y también son detectables con nuestros instrumentos. Tales organismos unicelulares podrían ser candidatos para las formas de vida que podrían encontrarse en Marte”, aseguró De Vera, citado por Science Alert.

Los organismos que pueden sobrevivir en condiciones muy inhóspitas se conocen como extremófilos y se considera que son el tipo de ser vivo con más probabilidades de existir en otros planetas. Los científicos demostraron que esos organismos podrían sobrevivir en las condiciones marcianas.

“Por supuesto, esto no significa que realmente exista vida en Marte. Pero la búsqueda de vida es más que nunca la fuerza impulsora más potente para la próxima generación de misiones a Marte”, dijo De Vera. El experimento BIOMEX, cuyos resultados fueron publicados en la revista Astrobiology, ayudará a desarrollar herramientas capaces de detectar la vida en futuras misiones al Planeta Rojo.

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