Los campos magnéticos alrededor de la Vía Láctea podrían ayudarnos a estudiar el Big Bang
Los campos magnéticos alrededor de la Vía Láctea podrían ayudarnos a estudiar el Big Bang

Los astrónomos llevan tiempo detrás de una presa de inestimable valor. Una que les permitiría estudiar el Big Bang como nunca hasta ahora, pero que sigue escabulléndose, oculta en las galaxias. Se trata de campos magnéticos primordiales, surgidos en el Universo temprano y que tienen el potencial de proporcionar una forma totalmente nueva de estudiar los primeros instantes de la creación. Es una cacería difícil, ya que esos campos magnéticos se mezclan de forma inextricable con los de las propias galaxias, incluida la nuestra. Difícil, pero no imposible.

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge ha conseguido dar un importante paso en el camino que lleva a esa detección. Sus conclusiones se acaban de publicar en « Arxiv.org». «Aún no hemos resuelto el rompecabezas —asegura Sergio Martín-Álvarez, primer firmante del artículo—, pero estamos abriendo esa puerta».

Se cree que los campos magnéticos juegan un importante papel en la formación de estrellas dentro de las galaxias. Nuestra Vía Láctea, sin ir más lejos, alberga varios tipos diferentes de campos. Algunos, los mejor conocidos, proceden de explosiones estelares, otros son generados por la actividad de agujeros negros. Pero también podría haber, mezclados con el resto, campos magnéticos primordiales, que vienen directamente del periodo de rápida inflación cósmica que tuvo lugar apenas unas fracciones de segundo después del Big Bang.

Ahora bien, ¿Cómo encontrarlos? Hasta ahora nadie ha sido capaz de diferenciar esos antiquísimos campos de los demás, pero Martín-Álvarez y sus colegas aseguran que han encontrado la forma de hacerlo.
Campos inmortales

Para ello, el equipo de investigadores hizo un modelo de una galaxia similar a la Vía Láctea que incluía tanto los campos magnéticos primordiales como los más recientes. Y descubrieron que los campos antiguos parecen ser capaces de sobrevivir en el tiempo, haciéndose prácticamente inmortales, y además volviéndose cada vez más fuertes, mucho más de lo que se pensaba.

«Me sorprendió mucho que pudieran sobrevivir —asegura Martín-Álvarez—. Ahora, para encontrarlos tenemos que buscar las cosas que los telescopios pueden medir».

Según el estudio, los campos magnéticos primordiales parecen concentrarse más hacia el centro galáctico, mientras que los que proceden de estrellas y agujeros negros se distribuyen más uniformemente. Los investigadores creen que pronto serán capaces de decir a los astrónomos qué es exactamente lo que deberían buscar para localizarlos.

Las implicaciones de este trabajo pueden ser enormes. Si se consiguen medir los campos magnéticos primordiales en una galaxia, sería posible, en principio, medir el campo magnético primordial de todo el Universo. «Algo —asegura Martín-Álvarez— que no creíamos que fuera posible».

Si se consiguiera por fin detectar esos campos magnéticos ancestrales sería posible entender mucho mejor el Universo, y al mismo tiempo dar un nuevo impulso a la física de partículas. Se trata, en efecto, de una nueva ventana cosmológica por la que observar el Big Bang, y también de un nuevo rompecabezas para la Física, ya que haría falta que en el Universo primitivo se hubiera producido alguna clase de evento inusual y hoy desconocido que permitiera la creación de esos campos magnéticos tan temprano.

/psg