El primer Informe de Política Monetaria (IPoM) del año reveló un dato que sorprendió: “La inflación se ubica significativamente por debajo de lo proyectado en el escenario base del último IPoM” de diciembre, consignaba el documento publicado ayer por el Banco Central.

Así, con la nueva canasta del IPC, el ente rector contempla que la convergencia de la inflación a la meta de 3% será más tarde que lo proyectado previamente y que, de hecho, terminará 2019 en 2,6%, lejos del 2,9% que se había considerado en diciembre.

¿Las razones detrás de esta baja? Tal como reza el informe y como el mismo presidente del instituto emisor, Mario Marcel, explicó, se observan distintos fenómenos detrás de estos registros menores a los previstos, pero uno, que va más allá del consumo y de los precios de productos y servicios, llama la atención: la inmigración.

Así, dentro de los factores de oferta, el Central nombra los que tienen relación con el mercado laboral, “que tendría mayores holguras que lo estimado previamente”. Eso, “producto del efecto en la oferta laboral provocado por la importante inmigración de los últimos años”.

La explicación de Marcel

Tras la publicación del IPoM, Marcel fue consultado por la relación entre la baja inflación y la llegada de migrantes a Chile. En conferencia de prensa, el economista inició su explicación, primero, respaldando la nueva canasta del IPC y asegurando que el nuevo dato inflacionario “es mejor” que el que se calculaba antes.

Y continuó: “La inmigración fundamentalmente significa, desde el punto de vista económico, un aumento de la fuerza de trabajo”. En ese sentido, hizo hincapié en que “hemos visto que ese aumento ha sido absorbido por la economía chilena, ya que no hemos tenido aumento del desempleo. Por lo tanto, tenemos un shock positivo del lado de la oferta”.

“Al mismo tiempo, los migrantes que consiguen empleo, sus ingresos los aplican al consumo de la economía chilena, excepto aquella fracción que dedican a remesas. Por lo tanto, tenemos que la inmigración tiene efectos sobre la oferta -por la vía de mayor fuerza de trabajo- y, por otro lado, tiene un impacto sobre la demanda -dado por el consumo de los migrantes-“, explicó Marcel.

En otras palabras: por un lado, la inmigración puede generar un aumento de la demanda interna dado el mayor consumo de los inmigrantes y el incremento de la inversión requerido para absorber la mayor oferta de mano de obra. Por otro, la inmigración expande la fuerza de trabajo, moderando presiones salariales y reduciendo costos, lo que presiona la inflación a la baja.

Sin embargo, aunque “estos dos efectos, desde el lado de la actividad, son positivos”, según Marcel, todo depende de su peso relativo, de la velocidad con que se vayan produciendo y de si el efecto conjunto presiona, o no, los precios.

Así, el presidente del ente rector continuó: “En el caso de los migrantes, tenemos que considerar que el nivel educacional del promedio de ellos en Chile es algo mayor que el de la población nacional. Sin embargo, como es natural y como se ha observado en todos los procesos de inmigración en el mundo, los migrantes ingresan a empleos que corresponden a un nivel de calificación menor al que ellos tienen”.

“Con el correr del tiempo, esos inmigrantes van a ir ubicándose más arriba en la estructura de ingresos de la economía y, por tanto, van a ir aportando más productividad a la economía nacional”, agregó.

Pero, ¿cómo sabemos si en el corto plazo están primando más los efectos de oferta o de demanda? “La manera más simple es mirar lo que está pasando con la inflación. Y lo que estamos observando es la inflación más baja de lo previsto”, apuntó Marcel.

Dicho fenómeno, “quiere decir que lo que está primando son los efectos de oferta y, por tanto, no estamos teniendo presiones inflacionarias por el lado del consumo de los migrantes. Está primando el efecto que estos tienen sobre la capacidad productiva”.

En ese mismo sentido, agregó durante su exposición en el Senado que “hoy día tenemos márgenes de capacidad en la economía que son mayores que los que teníamos antes (…) en el corto plazo, dado que este flujo migratorio se ha producido en los últimos tres años, está predominando este efecto de oferta que contribuye a ampliar las holguras de la economía”.

En términos de impactos en el largo plazo, el economista destacó la importancia de actualizar las cifras del PIB Tendencial y Nominal que el ente rector corregirá en junio de este año. “Una cosa respecto de la migración es el efecto que pueda tener sobre la inflación y otra es el efecto que tenga sobre la actividad y el potencial de actividad en la economía”.

A la espera de dichas actualizaciones para ver los eventuales efectos de este fenómeno en el largo plazo, el Central es claro en su conclusión de política monetaria: “La convergencia de la inflación a la meta (3%) se dará más tarde que lo proyectado en diciembre, con lo que el retiro del estímulo monetario será más pausado que lo anteriormente comunicado por el Consejo”.

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