La CUT organizó su tradicional marcha, pero esta vez no será la única, la disidencia a la multigremial organizó otra aparte, en lo que constituye un quiebre tras las últimas elecciones en la que incluso se denunciaron presuntas irregularidades.

El fantasma de la posible salida de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) de la CUT, una de los entes estratégicos al interior de la histórica organización de trabajadores, ha empezado a rondar con fuerza entre sus bases.

La ola de críticas y el estallido del conflicto surgieron a partir del escándalo de las elecciones de la CUT el año pasado, las que registraron diferencias de cerca de 18 mil socios entre el padrón electoral y los registros de la Dirección del Trabajo. Esto terminó con la impugnación de dichas elecciones y la integración de una mesa transitoria, hecho que desencadenó una serie de cuestionamientos y dejó en evidencia una crisis que, como muchos aseguran, lleva más de 15 años y ha calado hondo al interior de la ANEF.

El principal punto de conflicto se desarrolló en el 11° Congreso Nacional de la Central Unitaria de Trabajadores, que tuvo lugar los días 27 y 28 de enero de este año. En dicho encuentro se discutió el cambio estatutario para las elecciones de la CUT. La propuesta era cambiar la forma en que se escoge a los representantes. Distintos sindicatos y organizaciones de la central –entre ellos la ANEF, Confusam, parte importante del Colegio de Profesores, la Federación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud (Fenpruss) y sectores del mundo privado– buscaban que las elecciones a desarrollarse el 20 de abril se resolvieran por votación universal, un miembro, un voto –promesa de los dirigentes de la multisindical desde el 2008– y no por el sistema ponderado que ha operado hasta la fecha.

Finalmente, en el congreso “se aprobó que a partir de las elecciones normales que corresponden al año 2020, el sistema electoral de la Central será directo y universal, es decir, los trabajadores afiliados a las organizaciones que pertenecen a la CUT podrán votar directamente por los dirigentes nacionales. Para ello se aprobó la creación de una comisión técnica que diseñará y elaborará los mecanismos de implementación, resguardando que todos los sectores tengan las mismas condiciones para su participación”, detalla el acta de la instancia.

Lo que desató el enojo entre los distintos dirigentes de la ANEF que asistieron al congreso y también algunos de la CUT, fue el hecho de que las dirigencias de la central habrían levantado una verdadera “operación” en pos de evitar el voto universal para las elecciones de este año. Andrés Giordano, presidente del Sindicato Starbucks y consejero nacional de la CUT, denunció que “la máquina CUT nos pasó por encima; y no solo a nosotros, sino a todos los trabajadores de Chile”. Tras casi tres horas de intensa discusión en torno al voto universal, y ante “un indiscutible nivel de disenso en torno al año en que debía implementarse”, desde la directiva de la CUT decidieron resolver el punto con votación a “mano alzada y sin ponderado alguno (…) se contravinieron expresamente las normas de votación”, detalla Giordano.

El objetivo de esta maniobra “fraudulenta”, de acuerdo a una dirigenta nacional de la ANEF que participó en el congreso, era cambiar los equilibrios de las fuerzas que, por medio del voto ponderado, le daban la aprobación a la opción de voto universal para las lecciones de abril de 2017, ya que, a pesar de tener menos delegados, estos “representaban a muchos más trabajadores”. Finalmente, por 209 votos contra 144, se impuso la idea de postergar hasta el 2020 el voto universal.

En el caso puntual de la ANEF, el directorio ampliado se dio cita el día anterior al congreso nacional de la CUT. En el encuentro –que se desarrolló de forma “tardía, urgente y a puertas cerradas” – se definió “votar por la elección universal para el proceso que iniciará en abril”; asimismo, los trabajadores del sector público llevaron una delegación de 70 dirigentes, cada uno de los cuales significaba 500 votos en el sistema ponderado de la CUT. Además, pese a que en la ANEF hay más de 80 mil afiliados, se paga cuota por solo 35 mil a la CUT, “ya que no hay recursos para más”, agrega la dirigenta.

Lo que llama la atención al interior del sector “disidente de la ANEF” es que, si bien los puntos se votaron a mano alzada en el congreso, en la votación vía electrónica, que se hace para aprobar en general los acuerdos del congreso de la CUT, se aplicó la votación ponderada y no se incluyó la opción de “abstenerse”, posición que habían resuelto adoptar los dirigentes de la ANEF en una reunión exprés tras el congreso de la multisindical. “Si lo hubiesen realizado ítem por ítem y con voto ponderado, la ANEF gana uno de los puntos más importantes, solo con los votos de la ANEF, la elección universal en abril”, señala parte de la disidencia de los trabajadores públicos.

Los dirigentes de la ANEF asumen que la discusión respecto al voto universal se ha dado “en las cúpulas de la organización, a puertas cerradas”, pero aseguran que en el mes de enero estaba en pleno proceso de elecciones internas y “recién se estaba asentando la nueva directiva”. Reconocen que el presidente de la asociación, Carlos Insunza, defendió la resolución de la junta, “a pesar de su militancia comunista. Fue complicado, porque en el fondo su partido le estaba dando la instrucción de apoyar la postura de Bárbara Figueroa”, que era mantener el voto ponderado hasta el 2020.

A pesar de que la discusión en relación con el voto universal no ha sido bajada cien por ciento a las bases, lo ocurrido en la Central Unitaria de Trabajadores desató la molestia entre los dirigentes regionales y parte de la directiva de la ANEF y, al igual que al interior de las organizaciones “más disidentes de la CUT”, la idea de congelar o abandonar la participación en la multisindical empezó a tomar fuerza.

La opción de congelar su participación en la CUT si no se aprobaba la opción de voto universal en el congreso de enero, la empezó a impulsar el Colegio de Profesores, que actualmente es dirigido por Mario Aguilar. Tras lo ocurrido el 27 y 28 de enero, el gremio de los profesores decidió el congelamiento de su participación, acusando falta de transparencia y una serie de irregularidades al interior de la CUT. Siguieron los aproximadamente 15 mil miembros de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) –presidida por el socialista Raimundo Espinoza–, quienes a mediados de febrero anunciaron que suspenderían su participación en la CUT en forma de protesta, por la falta de transparencia en dicha organización sindical.

A estas críticas se suma el hecho de que “el actual sistema de votación (en la CUT) funciona a través del pago de votantes”, por lo tanto, las organizaciones que cuentan con más recursos tienen más votos. “Nosotros en la ANEF, que no tenemos tanta plata, no podemos pagar por la participación de todos nuestros trabajadores, entonces nuestros votos pesan menos que todos nuestros representados”, aseguran desde la disidencia de los trabajadores públicos.

Esta fuga de organizaciones y la baja en pagos por trabajadores afiliados a la CUT, podría traer consigo un “desfinanciamiento de la organización”, señala un dirigente nacional de la central. “Ahora, curiosamente, los militantes comunistas de la ANEF están planteando que hay que pagar padrón completo, por los 80 mil socios”, apuntan los trabajadores fiscales. Para Giordano, la situación al interior del principal órgano de representación de los trabajadores “es delicada, hay que entender que el problema de la CUT no es tan económico, sino que de la deslegitimación que ha surgido desde grandes bloques de trabajadores que se han ido convirtiendo en sectores muy críticos, como el Colegio de Profesores, también el sector de Arturo Martínez, que  anunció que no participará de las elecciones y no hará pago de cuotas”.

Máquina del oficialismo en la ANEF

Es ante este complejo panorama y frente a la agudización de las complicaciones denunciadas por los sectores más críticos de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales, entre ellos las dirigencias de “Cabreados” y parte del Partido Socialista y Movimiento Autonomista, que los sectores ligados a los partidos oficialistas al interior de la CUT habrían desplegado una operación en la ANEF, con el fin de frenar una posible discusión que pueda desencadenar el congelamiento de la participación de los trabajadores públicos en la multisindical.

A mediados de marzo se desarrollaría una reunión entre Bárbara Figueroa, Nolberto Díaz y los miembros de la directiva de la ANEF. Esto, según los dirigentes de los trabajadores públicos, “con el fin de convencerlos para que se mantengan al interior de la CUT”, reunión que, ante el descontento de los sectores más radicales por el no “envío de actas de las últimas juntas nacionales y por no avisar de las fechas de las reuniones de la CUT”, no llegó a concretarse.

De acuerdo a la abogada y dirigenta nacional de la ANEF y ANFUNTCH, Orietta Fuenzalida, se han desarrollado distintos hechos que han bloqueado la bajada de la discusión por el voto universal y acerca de la permanencia de la ANEF en la CUT.

“Hubo un correo que se bajó a las bases, que habla de que los ítems de los acuerdos de la CUT no son verídicos”, detalla. Agrega que “no queríamos repetir nuevamente una elección con padrones inflados y certificados falsificados. Previendo que se iba a perder esa posición –como en el 2008–, enseguida decidimos que, si no se lograba este cambio de estatutos, íbamos a poner como primer punto de la asamblea de este año la posición de congelamiento de la CUT”, lo que tardó semanas en convocarse.

En una serie de consejos de la ANEF, los dirigentes independientes solicitaron que se citara a una Asamblea Nacional para tratar el tema. “Según el acuerdo del Consejo de Presidentes –del 20 de marzo– todas las voces pedían asamblea extraordinaria para poder discutir el tema de la CUT. Incluso andaba circulando una carta para que los miembros con un 10% pudieran adherir a esta solicitud extraordinaria, la que finalmente el directorio aprobó”, explica.

Según una dirigenta de este sector, hay una “manipulación política de parte de Carlos Insunza y del PC, porque actúan en favor de los intereses particulares de un grupo de los miembros de la CUT (…). Hay parte de la directiva que no ha permitido ampliar la definición y la discusión a una asamblea general, ni a las bases, porque saben que allí son minoría”, indica.

Por su parte, Fuenzalida agrega que “la CUT está conducida por el PC y, fundamentalmente, ellos manejan la máquina más aceitada que hay”. Explica que en la última junta, realizada el 20 de marzo, se definió convocar a una Asamblea Nacional para el 10 de abril, con el fin de discutir la permanencia de la ANEF en la CUT y analizar la “serie de irregularidades que han sido denunciadas”, aunque hasta la fecha la convocatoria no ha sido publicitada por los órganos oficiales de la organización de empleados públicos.

Si bien cada vez se torna más difícil lograr un congelamiento, debido a que la “ANEF pagó más de 47 millones en cuotas, por lo tanto, no tiene muchas alternativas, lo que queda es la desafiliación, que no es fácil, pues primero debe haber un acuerdo de la asamblea nacional”, puntualiza Fuenzalida. A esto se suma la oficialización de la candidatura a las elecciones CUT de la lista “Por la Unidad Sindical”, dirigida por la vicepresidenta de la ANEF, Ana María Gutiérrez (PS).

Orietta Fuenzalida asegura que “son las bases las que deben decidir. El primer paso es la Asamblea Nacional que iniciaría un proceso para la desafiliación, y luego vendría todo el proceso siguiente para hacer la desafiliación. Esto es importante, porque son antes de las elecciones de la CUT y hay un fuerte cuestionamiento y, si bien pagamos las cuotas, yo creo que muchos dirigentes no van a votar. La gente no va a votar, lo mínimo que podemos hacer es no votar en estas elecciones fraudulentas”, sostiene.

Según Andrés Giordano, la salida de la ANEF sería un fuerte golpe para la CUT, ya que “representa una suerte de apoyo estratégico para que se lleven a cabo las elecciones. Sin ella, la credibilidad que ha sido fuertemente cuestionada se vería aún más mermada”. Es por esta razón que sería fundamental mantener a los trabajadores públicos en la Central Unitaria de Trabajadores. “Sigue siendo el caballito de batalla para la sobrevivencia de la central”, afirma.

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