Jefe de Estado y primer ministro a la vez, el sultán de Brunéi, Hassanal Bolkiah, de 72 años no pudo evitar convertirse en objeto de una gran ola de indignación internacional.

¿La razón? La entrada en vigor en ese país asiático de un nuevo código penal basado en la sharia -o ley islámica- que castiga con la lapidación el sexo entre hombres y el adulterio, al tiempo que prevé la amputación de manos y pies como medidas para sancionar otras conductas, además de la amputación de manos o pies por robo y la muerte en la horca en caso de difamar a Mahoma. El sultanato de Brunei ha acaparado la atención del mundo occidental al imponer este nuevo Código Penal que hoy entró en vigencia.

La adopción de estas duras penas es la etapa final de un proceso de cambio judicial puesto en marcha por el sultán en 2013 y cuya aplicación se inició en 2014, en una primera fase, cuando solamente afectaba delitos castigados con multas y penas de prisión.

Ya en aquel momento, cuando se anunció la adopción de la sharia, hubo un gran revuelo y anuncios de intentos de boicot en contra de hoteles de lujo alrededor del mundo que son propiedad del sultán, de hecho, el actor George Clooney dijo que las nuevas leyes equivalen a “violaciones de derechos humanos”. El cineasta Dustin Lance Black escribió en las redes: “Si continúas hospedándote o frecuentando el Hotel Beverley Hills, eres culpable de apoyar financieramente a estos asesinos”.

Elton John se sumó a la campaña y escribió en su cuenta de Twitter: “Tenemos que enviar un mensaje, de la manera en que podamos, que semejante tratamiento es inaceptable. Es por eso que David (Furnish, su marido) y yo hemos rechazado hospedarnos en estos hoteles y continuaremos haciéndolo. Esperamos que se nos unan en solidaridad”; escribió y a continuación publicó la lista de hoteles a boicotear.

La alta comisionada de la ONU por los Derechos Humanos, Michelle Bachelet,calificó como “crueles e inhumanas” las nuevas leyes aprobadas por Brunéi, las que establecen la pena de muerte por lapidación a las personas LGBT, adúlteros o a quienes transgredan las normas islámicas vigentes.

Esta reforma legislativa fue ideada por Bolkiah,  quien llegó al trono cuando su padre, el sultán Omar Ali Saifuddien, abdicó en octubre de 1967. Es el 29° heredero de una dinastía de más de 500 años de linaje. Bolkiah ha gobernado el país con mano de hierro y una estricta práctica del islam, más conservadora que en países como Malasia e Indonesia. Impuso la ley islámica, la Sharia, desde 2014 en todo su país. Además de ser el soberano de Brunéi, ejerce funciones de primer ministro, ministro de Defensa, de Finanzas y de Asuntos Exteriores. Entre los ciudadanos de Brunéi, Bolkiah ha adquirido popularidad gracias a medidas como una educación y salud gratuita, y porque los bruneanos no tienen que pagar impuestos.

Pero más allá de estas medidas, la figura del sultán es llamativa en el mundo debido a su lujosa vida. No solo ha adquirido el título de ser el segundo monarca con el reinado más largo, junto a la reina Isabel II, sino que también es uno de los hombres más ricos del mundo, con un patrimonio neto de alrededor de US$ 20.000 millones, según la revista Forbes, en parte gracias a las riquezas del petróleo y gas que ostenta la nación. Un importante factor de su riqueza fue la crisis del petróleo de 1973, y los altos precios que adquirió el crudo.

/carolina braun