En inglés se conoce como el Daylight Saving Time (DST), una frase que traducida textual es algo así como “tiempo de ahorro de luz día”. Así se llama la práctica que aún siguen varios países del mundo aunque lentamente algunos la están abandonando. En la práctica, significa adelantar el reloj al inicio del verano y retrasarlo cuando esta estación llega a su fin.

El objetivo es ahorrar luz eléctrica y aprovechar de mejor forma la luz día durante el verano. Este domingo 8 de septiembre, además de Chile (con excepción de la Región de Magallanes y la Antártica), amanecieron con un nuevo horario Australia, México, Nueva Zelanda, Samoa. La semana pasada lo hicieron Ucrania Rumania, Lituania, Francia, Finlandia, Suiza, Suecia España, Polonia, Italia, Croacia, Bélgica, Reino Unido, Portugal, entre otros. Los cambios de hora no son uniformes, por lo que cada país decide en qué fecha cambiar y a qué hora: algunos cambian justo a las 00.00 de un domingo y otros lo hacen a partir de las 02:00 horas de un domingo, por ejemplo.

Sin embargo, en el último tiempo si se cambia o no la hora ha sido motivo de discusión legislativa en algunos países: en Europa, por ejemplo, se optó por no cambiarla más y permitir que cada país elija el horario que más le acomode (verano o invierno).

En la Unión Europea existen tres husos horarios: el de Europa Occidental (Reino Unido, Portugal e Irlanda); el de Europa Central (España, Alemania, Italia), y el Oriental (Grecia, Finlandia y Rumania). El año pasado, el Parlamento Europeo decidió terminar con el cambio de hora argumentando que no existe un ahorro substancial en energía eléctrica lo que sí tenía sentido cuando había escasez de petróleo en la década de los 70 o en el periodo de la posguerra. Los países tienen hasta el año 2021 para dejar de cambiar la hora.

Entre nuestros vecinos, Brasil, Colombia y Argentina no cambian su huso horario durante el año.

John Ewer, neurobiólogo e investigador del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la U. de Valparaíso, señala que existe una tendencia mundial a abandonar el sistema de cambio de hora al llegar la primavera y dejarlo ya empezamos el otoño. “Europa ya decidió, después de una gran discusión que no lo hará. En Estados Unidos y Canadá todos los años, igual que en Chile, el cambio de hora es motivo de espacio en los noticiarios y los diarios”, dice.

¿Por qué se cambiaba la hora? Según Ewer había un tema principalmente económico que tenía que ver con el gasto en electricidad, pero que hoy en ninguna parte del mundo se justifica. “Hoy tenemos más antecedentes, más información, sabemos más acerca de cómo funciona el cerebro. Entonces, sabemos que los cambios de hora le hacen mal a nuestro cerebro, a nuestro cuerpo porque conocemos cómo funciona el reloj biológico del ser humano. Es mejor fijar una hora y no modificarla durante el año y de esto se han dado cuenta los demás países como los de Europa”, insiste el especialista.

Recomendaciones

Para muchos de los que viven en Chile, el cambio de hora de este fin de semana implica una hora más de trasnoche o de sueño porque “se gana” una hora.

Vivian Wanner, neuróloga y directora Médica del Instituto Europeo del Sueño, explica que este es “uno de los errores más grandes que la gente comete es quedarse despierto más tarde y pensar que van a dormir una hora extra”. ¿La razón? “De manera inevitable, al inicio de los cambios de horario generan un posible conflicto en el reloj biológico, dado que se genera una especie de jet lag impuesto por la sociedad. Es posible que al principio nos cueste conciliar el sueño y despertar durante las mañanas”, indica la especialista.

Este cambio se puede traducir en dificultades para conciliar el sueño, alteraciones en la memoria, irritabilidad o fatiga y los más vulnerables son los niños y los adultos mayores, además de las personas que trabajan con sistema de turnos.

Una de las recomendaciones es aumentar la exposición a la luz del sol durante las mañanas para incrementar el estado de alerta y sincronizar el ritmo circadiano (reloj biológico). En los días que siguen, es importante favorecer una adecuada higiene de sueño en las horas previas a dormir, lo que incluye una alimentación liviana, sin pantallas, evitando el consumo de alcohol y de estimulantes durante la noche.

/gap