No alcanzó a transformarse en un problema, pero la llegada del Maratón de Santiago al centro de la capital se vio enrarecida por una manifestación de carácter político. Miembros de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos aprovecharon el paso del grupo de atletas para gritar consignas respecto de sus demandas.

La situación no se tradujo en incidentes ni en interrupciones para la competencia, aunque generó cierta distracción en los competidores.

La colectividad que encabeza Lorena Pizarro había comenzado en enero a vender poleras relacionadas con la causa que defiende para que fueran utilizadas por los corredores. También llamaron a correr con alguna señal alusiva a las víctimas de la represión.

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