La Organización Mundial de la Salud, (OMS) señala que nuestro país se encuentra entre el segundo con la mayor esperanza de vida en Latinoamérica, sin embargo, esta noticia que parece buena, lamentablemente no va acompañada con una mejor pensión, que es lo que se requiere para tener una mejor calidad de vida, debido a la mayor expectativa de vida de los adultos mayores.

En el caso de las mujeres, ha significado que viven más que los hombres y esto alcanza a una diferencia de 4,4 años. Cabe señalar que, en el tema previsional, el hecho de la mejor expectativa de vida, tiene su “castigo” a la hora de pensionarse. Parece injusto aquello, y en la realidad si lo es, pensando que las tablas de mortalidad, que sirven para el cálculo de las pensiones, alcanzan a los 110 años y no a los 82,4 años en las mujeres y a 76,5 años en los hombres, según la O.M.S.

El tiempo pasa, y todo se va actualizando de acuerdo a la mayor esperanza de vida, sin embargo, las políticas públicas también debieran considerar esta realidad, y por lo mismo, es necesario ir ajustando cambios propios de un país que envejece, y que se generen condiciones para mantener una vida laboral, con trabajos y sueldos dignos que permitan afrontar esta mayor sobrevida.

Esto no es un tema sólo de recursos, sino principalmente de hacer un cambio de mentalidad de algunos empresarios, que discriminan al momento de contratar personas, tal vez desconociendo que después de los 60 años o más, la experiencia, la responsabilidad, las ganas de seguir trabajando y seguir siendo útiles a la sociedad, es inherente al ser humano y debieran crearse trabajos, que permitan un mejor pasar a quienes pintan de blanco sus cabezas pero mantienen un verde esperanza al entregar su experiencia y responsabilidad.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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